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martes, 19 de octubre de 2010

Volar

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló:


—Señor, visité toda tu creación. Fui a todos los rincones. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta Ti, Señor, para tratar de entender ¿por qué cada una de las personas sobre a tierra tiene apenas un ala? Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar. No podrán volar con apenas un ala...

Dios respondió:

—Sí, Yo sé eso. Sé que hice a los humanos solamente con un ala...


Intrigado el ángel quería entender y preguntó:


-Pero, por qué el Señor dio a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?

Sin prisa, Dios respondió:

—Ellos pueden volar sí, mi ángel. Di a los humanos apenas una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que Yo o vuestros Arcángeles. Para volar, mi pequeño amigo, tú precisas de tus dos alas. Y aunque libre, tú estás solo... Mas los humanos... los humanos con su única ala precisaran siempre dar las manos a alguien a fin de tener sus dos alas. Cada uno ha de tener un par de alas... Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en algún lugar del mundo... para que se complete su par. Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona, porque pueden estar acabando con sus propia capacidad de volar. Así, mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona... Aprenderán que solamente permitiéndose amar ellos podrán volar. Tocando el corazón de otra persona ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar. Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde Yo Estoy... así como lo haces tú, mi ángel. Y ellos nunca, nunca estarán solitarios al volar.

Adaptación libre por MAC
Fotos; Miguel Adrover Caldentey

jueves, 18 de marzo de 2010

Deseo compartir,,,

Después de unos días de sol de nuevo me he dedicado a una de mis aficiones, la fotografía de los pájaros que alegran los alrededores de mi hogar, horas de espera para que acudan a la charca a beber o a bañarse.

Son momentos en los que mi interior se relaja, disfruto viendo sus evoluciones, me permiten volar en libertad como ellos, despreocupo mi mente de problemas banales.

Es como una terapia, puedo reflexionar conmigo mismo desde un punto equidistante entre la mente y el corazón, me sirven de excusa para que mis pensamientos se liberen y descubra la belleza que me rodea.

En esos momentos soy parte de esa fauna libre, con sus miedos y sus alegría, y quería compartirlo con vosotros, compartir parte de la alegría que a mi me aportan, compartirla contigo, Malena, que en estos momentos sufres, compartirla contigo Musaraña deseándote lo mejor para tu padre, contigo Jauroles, por tu amistad, al igual que tú, Escarcha, por tus textos llenos de misterio y tus siempre agradables comentarios, contigo Lourdes, siempre acercándonos al misterio de la vida con tus maravillosas imágenes, contigo, Gabriela, por la elección de los textos que nos regalas, Javier Alonso, enseñándonos siempre esa naturaleza que habla, Nonis, alma sensible y contigo querida María, mano amiga a la que tanto me aferro y que con tu sensibilidad me abres siempre nuevos horizontes llenos de luz.

Y con todos vosotros, Cas, Capri, Abedul, Kokran, Alegría, Yo, Meg, Pau, Balovega, Madame Minuet, Taty, Limniade, Semi, S., Cordoba y los muchos más que en estos momentos me olvido y que os acercáis hasta este rincón dejando vuestros destellos como esos pájaros dejan los suyos a mí alrededor.

Ellos se acercan, me regalan su belleza, su canto, su alegría, vosotros me regaláis vuestros comentarios, vuestra presencia, vuestra amistad.

Sencillamente a todos, GRACIAS

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

sábado, 28 de noviembre de 2009


Y mientras caminaban juntos, después de pensar un rato en la pregunta que le había hecho, le dijo, -¿compartir, que puedo compartir si nada puedo ofrecerte?-
“No te pido que me des nada, solo quiero compartir;”
-Nada tengo para poderlo compartir.-
Entonces el la miró, y mientras miraba la profundidad de sus ojos le dijo:
-Una sonrisa, una alegría, la tibieza de un rayo de sol, la explosión de una carcajada, el brillo de las estrellas, el último rayo de sol de un día, el canto de un pájaro, el temblor de una gota de rocío al amanecer, el milagro del vuelo de una mariposa, la ternura de un abrazo, el calor de tu cuerpo, la suavidad de un beso, la complicidad de un gesto, la búsqueda de un ideal, miles de cosas tienes para compartir, y el día en que los dos busquemos las lagrimas en nuestro interior, entre los dos encerraremos la tristeza en la cárcel de nuestro pecho, y de nuevo, volveremos a compartir el camino, juntos de la mano, mientras miramos como el horizonte se aleja al mismo paso que nosotros avanzamos.-

Texto y foto. Miguel Adrover Caldentey