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martes, 26 de enero de 2010

Las fábulas de la mariposa




Hoy, mientras dejaba que mi mente se relajara, me venían a la memoria dos fábulas relacionadas con las mariposas.


En la primera, la mariposa ilusionada por haberse enamorado locamente de una estrella, desoye los consejos de todas las otras mariposas que están a su alrededor y cada noche sale a ver a su amada, cada noche se eleva más en el cielo, y así, noche a noche va descubriendo nuevos horizontes, nuevas bellezas, ve las luces de la gran ciudad, ve el mar, descubre la belleza de las montañas.


Cada día el amor hacia su estrella crece ya que comprende que a pesar de no llegar a ella es ese amor el que le ha hecho descubrir las maravillas que la rodean mientras la gran mayoría de mariposas que conoció un día han perecido al acercarse demasiado a las bombillas que les han quemado sus alas debido a la urgencia de acercarse o encontrar un amor en el que cobijarse.



En la segunda, una bella mariposa descubre un cuidado jardín, su presunción y el desmesurado placer que le proporciona hacer alarde de su belleza hace que se confíe cuando el jardinero se deshace en halagos hacia su hermosura, encandilándola con palabras bellas y frases del estilo “eres la reina del jardín”.




Su desmesurado ego hace que se pavonee ante tantos alardeos hacia su belleza por parte del hombre y no es consciente de lo que realmente significa ser su “reina” hasta que se siente morir al ser traspasada con un alfiler para terminar clavada en el centro de todas las demás mariposas que formaban la colección del jardinero.









Yo ya he decidido volar cada noche más alto para acercarme a “mi” estrella



















Texto y fotos: Miguel Adrover Caldentey