Una nueva mirada, esta es en plural, al tomarla creí captar la tristeza en lo más profundo de las miradas de estas mujeres, esperando el trasporte, un tractor desvencijado, para ir al trabajo, de nuevo está tomada en una pequeña aldea de la cordillera de Hitleria, la que abre el paso al valle del Thor, al norte de la India, donde la mujer, es uno de los pilares de la economía de la región, a pesar de vivir muchas veces al borde de la marginación.
Una nueva toma del Rahastan, las mujeres acuden a trabajar al campo o en las obras, para el transporte cualquier cosa que ande es buena, en este caso la caja de un camión que las llevaba a todas. Su edad, indeterminable, la vida dura marca, horas al sol, trabajo duro, muchos hijos, difícil acceso a la higiene y a la sanidad.
Así y todo, para mi, es una mirada que tiene espíritu, veo en ellas la lucha por llevar adelante unas familias, sin rendición, con tesón, y a veces, hasta una sonrisa
Antes de llegar al desierto del Thar, una frondosa vegetación hace que el agua no falte, el agua es motivo de vida en India, ya que facilita la vida a sus habitantes, las abluciones matinales, la limpieza corporal, el lavar la ropa, y recoger el agua para el consumo se hacen en el mismo lugar, no es de extrañar que para los occidentales el beber de ese agua sin embotellar sea sinónimo de una infección gástrica.
Esta mirada es la de una mujer, que después de lavarse en el lago, en el mismo lugar lava la ropa. A los pocos días de estar en una población, si te has integrado en ella, no es difícil que seas ya considerado uno más en los Gats, por lo que te aceptan en su vida cotidiana.
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey
martes, 9 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
Miradas VI y VII
Hoy son dos las miradas que os presento, la primera es la de un Brahmán, la casta de los elegidos, alguien que está por encima de los demás, en la India rural, a pesar de la abolición de castas, siguen siendo venerados y temidos, su rango no implica riqueza, pero sí poder de decisión, poder de enjuiciamiento, sus palabras son ley, como ejemplo os dejo una sencilla explicación.
En el sistema de castas de la India, los brahmanes son la casta superior. Se cree que son portadores del mismo Brahma, el poder sagrado que sostiene el universo. En el pasado fueron considerados como dioses entre los hombres (o incluso como dioses de dioses, como lo afirman las Leyes de Manu). Según este libro, los brahmanes tenían el poder de hacer y deshacer dioses según su deseo, puesto que eran los señores de la creación y del dharma.
Según las leyes de Manu, cuando nace un brahmán, nace superior a la Tierra entera, es señor de todas las criaturas, y tiene que guardar el secreto del dharma que le ha sido otorgado. Todo lo que existe en el mundo es propiedad del brahman. Por la alta excelencia de su nacimiento, él tiene supremo derecho. Es superior a cualquier otro mortal
La segunda mirada de hoy me transporta a la serenidad, una mirada más allá de los años, una mirada de toda una vida .
Es lo que más me llamó la atención de las personas mayores en las zonas rurales de India, la serenidad que desprenden, la filosofía que tienen respecto a la muerte, para ellos cada día es un nuevo reto, es un motivo más de agradecimiento.
En el campo espiritual, miles de religiones conviven en las calles, deidades mayores y menores forman parte de la vida cotidiana, como también forma parte de ella la muerte, y esa es aceptada como una parte más del ciclo de vida. Por eso no es difícil poder observar la serenidad en la mirada de los mayores
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey
En el sistema de castas de la India, los brahmanes son la casta superior. Se cree que son portadores del mismo Brahma, el poder sagrado que sostiene el universo. En el pasado fueron considerados como dioses entre los hombres (o incluso como dioses de dioses, como lo afirman las Leyes de Manu). Según este libro, los brahmanes tenían el poder de hacer y deshacer dioses según su deseo, puesto que eran los señores de la creación y del dharma.
Según las leyes de Manu, cuando nace un brahmán, nace superior a la Tierra entera, es señor de todas las criaturas, y tiene que guardar el secreto del dharma que le ha sido otorgado. Todo lo que existe en el mundo es propiedad del brahman. Por la alta excelencia de su nacimiento, él tiene supremo derecho. Es superior a cualquier otro mortal
La segunda mirada de hoy me transporta a la serenidad, una mirada más allá de los años, una mirada de toda una vida .
Es lo que más me llamó la atención de las personas mayores en las zonas rurales de India, la serenidad que desprenden, la filosofía que tienen respecto a la muerte, para ellos cada día es un nuevo reto, es un motivo más de agradecimiento.
En el campo espiritual, miles de religiones conviven en las calles, deidades mayores y menores forman parte de la vida cotidiana, como también forma parte de ella la muerte, y esa es aceptada como una parte más del ciclo de vida. Por eso no es difícil poder observar la serenidad en la mirada de los mayores
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey
sábado, 6 de marzo de 2010
Miradas V
Hoy os presento una mirada diferente.
Junto al templo de Pushkar, ciudad santa del norte de la India, encontré a este sadhú, (santón) que impartía su bendición de paz a quien se le acercaba, su expresión no cambiaba fuera quien fuera el que estuviera con él, bendecía a jóvenes, niños y mayores, sentado en un rellano de la escalinata, veía desde sus ojos el ir y venir de la gente, pero siempre emanado tranquilidad, sus pobladas cejas esconden en parte su mirada, pero se nota la sensación de tranquilidad que trasmite.
No es un sacerdote, no es un religioso, el vivé de lo que los que acuden al templo le regalan, normalmente pequeñas porciones de comida que dejan a su lado y que él toma o reparte entre los pobres que se acercan a él, vive en meditación, buscando su equilibrio en paz consigo mismo. Es indescriptible lo que uno experimenta compartiendo, aunque sea unos momentos, un ratito de meditación junto a una de estas veneradas personas en la India, parece que parte de su aura te envuelve al compartir su espacio y su paz te llena.
Al despedirnos, un sencillo "Namasté" y una mirada calida de "hasta pronto".
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Junto al templo de Pushkar, ciudad santa del norte de la India, encontré a este sadhú, (santón) que impartía su bendición de paz a quien se le acercaba, su expresión no cambiaba fuera quien fuera el que estuviera con él, bendecía a jóvenes, niños y mayores, sentado en un rellano de la escalinata, veía desde sus ojos el ir y venir de la gente, pero siempre emanado tranquilidad, sus pobladas cejas esconden en parte su mirada, pero se nota la sensación de tranquilidad que trasmite.
No es un sacerdote, no es un religioso, el vivé de lo que los que acuden al templo le regalan, normalmente pequeñas porciones de comida que dejan a su lado y que él toma o reparte entre los pobres que se acercan a él, vive en meditación, buscando su equilibrio en paz consigo mismo. Es indescriptible lo que uno experimenta compartiendo, aunque sea unos momentos, un ratito de meditación junto a una de estas veneradas personas en la India, parece que parte de su aura te envuelve al compartir su espacio y su paz te llena.
Al despedirnos, un sencillo "Namasté" y una mirada calida de "hasta pronto".
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
jueves, 4 de marzo de 2010
Miradas IV
Otra mujer zíngara, de otra ciudad y de otra casta, se nota su mirada más altiva, demoledora diría.
En la India, los habitantes del Punjab, creen que los tatuajes que ostentan en vida los ayudaran a pasar los peligros del tránsito del alma. Por eso no es de extrañar que les den un Simbolismo Mágico Religioso.
Lo más normal en India es el tatuaje de henna, que no son permanentes, unos tatuajes que se realizan antes de las bodas, o en el octavo mes de gestación, (muchas veces para conocer si el novio desposará a la chica o para conocer el futuro del bebe, según la duración del tatuaje).
Pero, hay diversas etnias, descendientes de los zingaros que siguen conservando sus formas de vestir, sus ornamentos, la proliferación de adornos corporales, y que han incluido esta practica pseudo-religiosa, en su manera de vivir. La verdad es que es difícil encontrar una mujer como esta, en la que se pueden apreciar los tatuajes de henna en las manos, pero también multitud de tatuajes permanentes con motivos religiosos, en los antebrazos, y ornamentales en cara, junto a los ojos, mejillas, y escote.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
En la India, los habitantes del Punjab, creen que los tatuajes que ostentan en vida los ayudaran a pasar los peligros del tránsito del alma. Por eso no es de extrañar que les den un Simbolismo Mágico Religioso.
Lo más normal en India es el tatuaje de henna, que no son permanentes, unos tatuajes que se realizan antes de las bodas, o en el octavo mes de gestación, (muchas veces para conocer si el novio desposará a la chica o para conocer el futuro del bebe, según la duración del tatuaje).
Pero, hay diversas etnias, descendientes de los zingaros que siguen conservando sus formas de vestir, sus ornamentos, la proliferación de adornos corporales, y que han incluido esta practica pseudo-religiosa, en su manera de vivir. La verdad es que es difícil encontrar una mujer como esta, en la que se pueden apreciar los tatuajes de henna en las manos, pero también multitud de tatuajes permanentes con motivos religiosos, en los antebrazos, y ornamentales en cara, junto a los ojos, mejillas, y escote.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
miércoles, 3 de marzo de 2010
Miradas III
La tercera mirada, nace de esta mujer, zíngara, o gitana, como queráis, con su hijo (que es la mirada) en brazos. Si, es una mujer gitana, muchos desconocen que el origen del pueblo gitano sobre el que los historiadores trabajan apunta en una dirección, La India
Muchas teorías han sido elaborados acerca del origen de este pueblo presente en todas las naciones del occidente, llamado en distintas maneras, comúnmente conocidos como gitanos, cigány, zíngaros, etc., cuyo nombre verdadero es Rom (o mejor Rhom) para la mayoría de los grupos y Sinti para los demás. Toda la hipótesis que sostiene el origen indoeuropeo se apoya sobre un solo elemento: el idioma Romaní.
En el siglo X los gitanos abandonaron la India por causas desconocidas y comenzaron su largo peregrinar por Asia, Europa y luego el mundo. La lengua gitana en la diáspora sufrió influencias y transformaciones debido a las lenguas habladas en los países de acogida, causando la división dialectal de la misma. Sin embargo, esta fragmentación no llegó a crear diferencias tan importantes entre los dialectos principales que poco cambiaron, en cambio otros sufrieron una invasión tal de otras lenguas que los llevó a convertirse en jergas dentro de las lenguas mayoritarias o a ser eliminados por éstas, como es el caso del llamado caló de los gitanos de España.
Actualmente en la India queda una comunidad muy mermada de cingány, una comunidad que nunca ha sido tratada como la Hindú, también sufre la marginación que le obliga a seguir siendo un pueblo nómada, a vivir muchas veces en el camino, ese camino que nunca conduce a alguna parte.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Muchas teorías han sido elaborados acerca del origen de este pueblo presente en todas las naciones del occidente, llamado en distintas maneras, comúnmente conocidos como gitanos, cigány, zíngaros, etc., cuyo nombre verdadero es Rom (o mejor Rhom) para la mayoría de los grupos y Sinti para los demás. Toda la hipótesis que sostiene el origen indoeuropeo se apoya sobre un solo elemento: el idioma Romaní.
En el siglo X los gitanos abandonaron la India por causas desconocidas y comenzaron su largo peregrinar por Asia, Europa y luego el mundo. La lengua gitana en la diáspora sufrió influencias y transformaciones debido a las lenguas habladas en los países de acogida, causando la división dialectal de la misma. Sin embargo, esta fragmentación no llegó a crear diferencias tan importantes entre los dialectos principales que poco cambiaron, en cambio otros sufrieron una invasión tal de otras lenguas que los llevó a convertirse en jergas dentro de las lenguas mayoritarias o a ser eliminados por éstas, como es el caso del llamado caló de los gitanos de España.
Actualmente en la India queda una comunidad muy mermada de cingány, una comunidad que nunca ha sido tratada como la Hindú, también sufre la marginación que le obliga a seguir siendo un pueblo nómada, a vivir muchas veces en el camino, ese camino que nunca conduce a alguna parte.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
martes, 2 de marzo de 2010
Miradas II
Es la segunda mirada que os presento, esta quizá con más angustia en la expresión, quizá un atisbo de miedo por su futuro, y dolor en el corazón. Es el problema de los dalits, los intocables, los impuros, un problema social mucho mas acentuado en las mujeres.
Si el vivir, siendo hombre, en un país donde las castas siguen imperando a pesar de estar abolidas por el gobierno, es difícil, imaginaos lo que tiene que ser siendo mujer sin poder acceder a la educación ni al mercado laboral, únicamente pueden trabajar en los llamados trabajos impuros, que tienen que ver con la muerte y los desechos.
Otra mirada que, para mi, suplica que algo cambie, que la sociedad evolucione, que entre todos podamos conseguir que esos ojos, algún día, sonrían y su hijito pueda un día jugar con los demás niños en la calle, y pueda estudiar en un colegio, o trabajar en una tienda o en un restaurante.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Si el vivir, siendo hombre, en un país donde las castas siguen imperando a pesar de estar abolidas por el gobierno, es difícil, imaginaos lo que tiene que ser siendo mujer sin poder acceder a la educación ni al mercado laboral, únicamente pueden trabajar en los llamados trabajos impuros, que tienen que ver con la muerte y los desechos.
Otra mirada que, para mi, suplica que algo cambie, que la sociedad evolucione, que entre todos podamos conseguir que esos ojos, algún día, sonrían y su hijito pueda un día jugar con los demás niños en la calle, y pueda estudiar en un colegio, o trabajar en una tienda o en un restaurante.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
lunes, 1 de marzo de 2010
Miradas I
Hoy quiero iniciar la subida en el blog de una serie de post monográficos que denominaré “miradas” no es más que una idea para poder enseñaros el trabajo realizado en mi último viaje a La India, y que después se convirtió en parte de la exposición “Paisajes Humanos de La India”.
La realidad es que son simples fotografías, sin retoques, sin mascaras, cada una de las que veréis en estas entradas son las que captó mi Nikon al natural, el objetivo de este trabajo era plasmar la realidad de la vida hindú, huir de la imagen de miseria que se asocia con ese país y a través de las miradas de sus gentes plasmar la realidad del día a día y de esa manera poder llevarla hasta vosotros.
Algo que siempre me ha llamado la atención es intentar ver en la mirada los sentimientos que pasan por el interior de una persona. En la India, esta sensación se multiplica, ya que desde las miradas altivas de los Brahmanes, hasta la mirada al suelo de los dalit cada una encierra una historia en si misma.
Hoy os entrego la primera “mirada” .
Entre las miradas, las que siempre llaman la atención son las de ojos limpios como un amanecer, sin envidia, sin resentimiento, las que únicamente trasmiten un mensaje, "soy yo, soy así, quiéreme como soy, no quieras cambiarme, no soy ni peor ni mejor, solo soy una persona, como tú"
Y si esa mirada viene de una madre con un pequeñín en cuya cabeza se nota como una enfermedad va extendiéndose, probablemente sin medios para detenerla, y te la dirige sin reproche, sin rabia, sencilla y a la vez cálida para mi tiene mucho más valor.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
La realidad es que son simples fotografías, sin retoques, sin mascaras, cada una de las que veréis en estas entradas son las que captó mi Nikon al natural, el objetivo de este trabajo era plasmar la realidad de la vida hindú, huir de la imagen de miseria que se asocia con ese país y a través de las miradas de sus gentes plasmar la realidad del día a día y de esa manera poder llevarla hasta vosotros.
Algo que siempre me ha llamado la atención es intentar ver en la mirada los sentimientos que pasan por el interior de una persona. En la India, esta sensación se multiplica, ya que desde las miradas altivas de los Brahmanes, hasta la mirada al suelo de los dalit cada una encierra una historia en si misma.
Hoy os entrego la primera “mirada” .
Entre las miradas, las que siempre llaman la atención son las de ojos limpios como un amanecer, sin envidia, sin resentimiento, las que únicamente trasmiten un mensaje, "soy yo, soy así, quiéreme como soy, no quieras cambiarme, no soy ni peor ni mejor, solo soy una persona, como tú"
Y si esa mirada viene de una madre con un pequeñín en cuya cabeza se nota como una enfermedad va extendiéndose, probablemente sin medios para detenerla, y te la dirige sin reproche, sin rabia, sencilla y a la vez cálida para mi tiene mucho más valor.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
viernes, 26 de febrero de 2010
Soñando el mar
Cuantas historias de piratas, cuantas aventuras transoceánicas, cuantos tesoros escondidos no habrán descubierto aquellos chiquillos que un día navegaron en este pequeño bote, antesala de las embarcaciones con las que un día descubrirían que el mar es algo más, es un mundo rudo de pescadores, es un amigo fiel, pero al que debes siempre respetar.
Hoy esa embarcación, (una "pastera" en mallorquín) duerme olvidada en los aledaños de un puerto pesquero, Cala Figuera, al sur de la isla, soñando seguro en los tiempos en que la hacían navegar esos críos que no sabían todavía manejar los remos con destreza, pero cuya imaginación volaba a cada segundo, deseando ser ese capitán de 15 años, y los besos de cuantas princesas pudieran avistar.
Y a veces se me ocurre preguntarme, mientras absorto todavía me entretengo "soñando el mar" donde eran posibles esas aventuras vividas en un pequeño bote que manejábamos con torpeza; ¿Cuantas ilusiones se han quedado varadas junto a un puerto del que nunca salieron?, ¿Cuantos "imposibles" se han desestimado por la simple razón de que un día nos dijeron que eran "imposibles",?.
No busco la respuesta, quizá por miedo a descubrir que ya la conozco.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Hoy esa embarcación, (una "pastera" en mallorquín) duerme olvidada en los aledaños de un puerto pesquero, Cala Figuera, al sur de la isla, soñando seguro en los tiempos en que la hacían navegar esos críos que no sabían todavía manejar los remos con destreza, pero cuya imaginación volaba a cada segundo, deseando ser ese capitán de 15 años, y los besos de cuantas princesas pudieran avistar.
Y a veces se me ocurre preguntarme, mientras absorto todavía me entretengo "soñando el mar" donde eran posibles esas aventuras vividas en un pequeño bote que manejábamos con torpeza; ¿Cuantas ilusiones se han quedado varadas junto a un puerto del que nunca salieron?, ¿Cuantos "imposibles" se han desestimado por la simple razón de que un día nos dijeron que eran "imposibles",?.
No busco la respuesta, quizá por miedo a descubrir que ya la conozco.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
miércoles, 24 de febrero de 2010
Esperanza. (dedicado a Malena)
Repasando mi archivo fotográfico, vi que entre mis imágenes preferidas siempre había salidas y puestas de sol, en ellas siempre encuentro el milagro de la vida y siempre he vinculado ese momento de extrema belleza que nos sumerge en la paz interior a la esperanza de que el mundo tiene sentido.
Podemos ver que un nuevo día nace, y nos acerca a la luz, nos emociona con un precioso amanecer cada día, y que cuando termina se despide sin tristeza ofreciendonos un precioso atardecer. En ese momento dá paso a la noche, y la esperanza de ese nuevo día que mañana llegará.
Hoy mi post va por esa esperanza, nuevos y mejores días llegarán.
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King (1929-1968)
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.
Alfred Tennyson (1809-1892) Poeta inglés.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Samuel Johnson (1709-1784) Escritor inglés.
El sol no se ha puesto aún por última vez.
Tito Livio (59 AC-64 AC) Historiador romano
Fotos; Miguel Adrover Caldentey.
Texto; Citas y frases célebres
Podemos ver que un nuevo día nace, y nos acerca a la luz, nos emociona con un precioso amanecer cada día, y que cuando termina se despide sin tristeza ofreciendonos un precioso atardecer. En ese momento dá paso a la noche, y la esperanza de ese nuevo día que mañana llegará.
Hoy mi post va por esa esperanza, nuevos y mejores días llegarán.
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King (1929-1968)
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.
Alfred Tennyson (1809-1892) Poeta inglés.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Samuel Johnson (1709-1784) Escritor inglés.
El sol no se ha puesto aún por última vez.
Tito Livio (59 AC-64 AC) Historiador romano
Fotos; Miguel Adrover Caldentey.
Texto; Citas y frases célebres
martes, 23 de febrero de 2010
Soledad
Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.
Rechace su soledad.
Entonces maldije los elementos con la maldición del tumulto, y una espantosa tempestad se congregó en el cielo, donde antes no había viento. Y el cielo se tornó lívido con la violencia de la tempestad, y la lluvia azotó la cabeza del hombre, y las aguas del río se desbordaron, y el río atormentado se cubría de espuma, y los nenúfares alzaban clamores, y la floresta se desmoronaba ante el viento, y rodaba el trueno, y caía el rayo, y la roca vacilaba en sus cimientos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado. Estaba tranquilo.
De repente, sin verme, me dirigió la palabra.
-Tienes que saber amigo mío, que la soledad de uno solo puede estar en el corazón, si amas ya no estas solo, y no dudes, que la tormenta, siempre es el anticipo a la calma, las nubes despejan, y entonces podemos ver el azul del cielo con muchísima más luz-
Y continuó sentado, sonriendo.
Texto; Miguel Adrover Caldentey, interactuando sobre un texto de Edgard Alan Poe (La soledad)
Fotos; Miguel Adrover Caldentey
Rechace su soledad.
Entonces maldije los elementos con la maldición del tumulto, y una espantosa tempestad se congregó en el cielo, donde antes no había viento. Y el cielo se tornó lívido con la violencia de la tempestad, y la lluvia azotó la cabeza del hombre, y las aguas del río se desbordaron, y el río atormentado se cubría de espuma, y los nenúfares alzaban clamores, y la floresta se desmoronaba ante el viento, y rodaba el trueno, y caía el rayo, y la roca vacilaba en sus cimientos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado. Estaba tranquilo.
De repente, sin verme, me dirigió la palabra.
-Tienes que saber amigo mío, que la soledad de uno solo puede estar en el corazón, si amas ya no estas solo, y no dudes, que la tormenta, siempre es el anticipo a la calma, las nubes despejan, y entonces podemos ver el azul del cielo con muchísima más luz-
Y continuó sentado, sonriendo.
Texto; Miguel Adrover Caldentey, interactuando sobre un texto de Edgard Alan Poe (La soledad)
Fotos; Miguel Adrover Caldentey
lunes, 22 de febrero de 2010
Oda a Jamaica
A veces necesitamos reinventarnos, volver a creer, buscar ese rincón que nos haga de nuevo entrar en contacto con la naturaleza, con la Madre.
No buscar los ecologistas de jardín, ni a los salvadores del mundo de despacho, si no ese rincón donde puedas de nuevo hablar con esa selva que te ofrece aire para respirar, esa agua que alimenta la tierra que te da de comer.
Ese día en LX Falls, en Jamaica lo encontré, a un centenar de metros de donde se bañaban ávidos turistas, pero donde pude durante un largo rato participar en el milagro que nos ofrece nuestro planeta cuando lo vemos en todo su esplendor.
El agua turbia denotaba que las últimas lluvias en las Montañas azules habían sido abundantes, el cauce silbaba a su paso por mi lado en demostración de su alegría, y la naturaleza me envolvía.
Pero no todo era tan bonito
Poco más allá varias familias jamaicanas, disfrutando de los últimos rincones que todavía les quedan, el circuito de los turistas todavía no ha llegado hasta este remanso, seguro que pronto llegará.
Al igual que en un principio fueron solo algunos hoteles para traer la economía de mercado al país, y ahora los macrocomplejos hoteleros los están arrinconando al vallar las playas y no dejarles entrar en ellas a no ser para servir cocteles o limpiar habitaciones. Ahora ese mismo turismo necesita rincones de interior, y también se los están quitando.
Como siempre, los aventajados tiburones financieros serán los que se lleven la pieza más grande del botín, y esos habrán llegado del extranjero, algunos intermediarios sin escrupulos habrán llegado a recoger las migajas que se caían, y los pobres parias de la tierra se verán de nuevo desplazados, desubicados de nuevo, llegaron a esa tierra debido al trafico de esclavos, y allí se quedaron, sentian y eran africanos en una tierra desconocida, poco a poco empezaron a creerla suya, empezaba atener sus raices, pero ahora se ven arrancados de nuevo de ella, quizá no por traficantes de esclavos, pero perdonad si os digo que para mi, son especuladores sin escrúpulos a los que ni las raíces de todo un pueblo, ni toda la naturaleza tienen valor alguno a no ser que en esos terrenos quepa un hotel que cotice en bolsa.
Perdonad el rollo, necesitaba decirlo.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
No buscar los ecologistas de jardín, ni a los salvadores del mundo de despacho, si no ese rincón donde puedas de nuevo hablar con esa selva que te ofrece aire para respirar, esa agua que alimenta la tierra que te da de comer.
Ese día en LX Falls, en Jamaica lo encontré, a un centenar de metros de donde se bañaban ávidos turistas, pero donde pude durante un largo rato participar en el milagro que nos ofrece nuestro planeta cuando lo vemos en todo su esplendor.
El agua turbia denotaba que las últimas lluvias en las Montañas azules habían sido abundantes, el cauce silbaba a su paso por mi lado en demostración de su alegría, y la naturaleza me envolvía.
Pero no todo era tan bonito
Poco más allá varias familias jamaicanas, disfrutando de los últimos rincones que todavía les quedan, el circuito de los turistas todavía no ha llegado hasta este remanso, seguro que pronto llegará.
Al igual que en un principio fueron solo algunos hoteles para traer la economía de mercado al país, y ahora los macrocomplejos hoteleros los están arrinconando al vallar las playas y no dejarles entrar en ellas a no ser para servir cocteles o limpiar habitaciones. Ahora ese mismo turismo necesita rincones de interior, y también se los están quitando.
Como siempre, los aventajados tiburones financieros serán los que se lleven la pieza más grande del botín, y esos habrán llegado del extranjero, algunos intermediarios sin escrupulos habrán llegado a recoger las migajas que se caían, y los pobres parias de la tierra se verán de nuevo desplazados, desubicados de nuevo, llegaron a esa tierra debido al trafico de esclavos, y allí se quedaron, sentian y eran africanos en una tierra desconocida, poco a poco empezaron a creerla suya, empezaba atener sus raices, pero ahora se ven arrancados de nuevo de ella, quizá no por traficantes de esclavos, pero perdonad si os digo que para mi, son especuladores sin escrúpulos a los que ni las raíces de todo un pueblo, ni toda la naturaleza tienen valor alguno a no ser que en esos terrenos quepa un hotel que cotice en bolsa.
Perdonad el rollo, necesitaba decirlo.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
viernes, 19 de febrero de 2010
Os acordáis,,,
A veces, se nos hace muy duro llevar el día a día, decisiones importantes, decisiones que sean las que sean serán difíciles, asumir riesgos por ti y los demás, resolver conflictos que son de difícil resolución para que todos queden contentos, hay tantos y tantos momentos en que el grito que saldría de nuestra garganta sería “… dejadme solo,,,”.
Pero luego llega ese punto de inflexión, y un pequeño mail hace que sonrías, el de hoy era de los juegos de nuestra juventud, allá cuando el pantalón corto era nuestro uniforme (el de los chicos).
Y en ese momento en el que empiezas a recordar la sonrisa se agranda, y profundizas más, por eso hoy os digo,,,, “os acordáis…”
Os acordáis de aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un práctico "Pito-pito gorgorito... ¿dónde vas tú tan bonito?...A la era verdadera... ¡pim pom fuera!"
O de cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple... "Eso no vale" ¡ Es trampa!
Los errores por graves que fuesen se arreglaban diciendo simplemente... "Empezamos otra vez"
Qué para salvar a todos los amigos en el escondite bastaba con un grito: ¡Por mí! Y luego añadíamos ¡y por todos mis compañeros!
Un simple “Tonto el último” nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho
Siempre descubríamos nuestras más ocultas habilidades a causa de un: ¿A que no eres capaz?
"GUERRA" sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase... o en la clase misma.
El negocio del siglo era conseguir cambiar los cromos repetidos por aquel que hacía tanto tiempo que buscábamos... aunque para terminar la colección siempre nos faltara uno, y ese fuera el mismo a todos.
Para la mayoría su mayor desilusión era haber sido elegidos los últimos en los equipos que se formaban en el recreo.
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más que un balón, una comba, un elástico, unas canicas, o una muñeca y un par de amigos con los que hacer el ganso durante todo el día... y si eso no lo teníamos, con un buen charco después de una lluvia nos apañábamos.
Por todo eso, hoy quería pediros que;
¡NUNCA PERDAMOS AL NIÑO QUE LLEVAMOS DENTRO!
Ah, y por cierto...
¡¡EL ÚLTIMO SE LA QUEDA!!
Ahora, la llevas tú...
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Pero luego llega ese punto de inflexión, y un pequeño mail hace que sonrías, el de hoy era de los juegos de nuestra juventud, allá cuando el pantalón corto era nuestro uniforme (el de los chicos).
Y en ese momento en el que empiezas a recordar la sonrisa se agranda, y profundizas más, por eso hoy os digo,,,, “os acordáis…”
Os acordáis de aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un práctico "Pito-pito gorgorito... ¿dónde vas tú tan bonito?...A la era verdadera... ¡pim pom fuera!"
O de cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple... "Eso no vale" ¡ Es trampa!
Los errores por graves que fuesen se arreglaban diciendo simplemente... "Empezamos otra vez"
Qué para salvar a todos los amigos en el escondite bastaba con un grito: ¡Por mí! Y luego añadíamos ¡y por todos mis compañeros!
Un simple “Tonto el último” nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho
Siempre descubríamos nuestras más ocultas habilidades a causa de un: ¿A que no eres capaz?
"GUERRA" sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase... o en la clase misma.
El negocio del siglo era conseguir cambiar los cromos repetidos por aquel que hacía tanto tiempo que buscábamos... aunque para terminar la colección siempre nos faltara uno, y ese fuera el mismo a todos.
Para la mayoría su mayor desilusión era haber sido elegidos los últimos en los equipos que se formaban en el recreo.
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más que un balón, una comba, un elástico, unas canicas, o una muñeca y un par de amigos con los que hacer el ganso durante todo el día... y si eso no lo teníamos, con un buen charco después de una lluvia nos apañábamos.
Por todo eso, hoy quería pediros que;
¡NUNCA PERDAMOS AL NIÑO QUE LLEVAMOS DENTRO!
Ah, y por cierto...
¡¡EL ÚLTIMO SE LA QUEDA!!
Ahora, la llevas tú...
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
miércoles, 17 de febrero de 2010
La leyenda de las palomas
Cuenta la leyenda que en Capadocia (Turquía) convivían sin problema los humanos y las hadas, en esos tiempos convivían la naturaleza y su mágia en harmonía con todos los seres que habitaban el mundo, pero un día un hombre y un hada se enamoraron, lo cual estaba totalmente prohibido por ambos pueblos. Y aunque la pena era la muerte, la reina de las hadas, a sabiendas del amor que ambos se profesaban, recapacitó y perdonó a los amantes, pero para evitar que esa situación provocara el enfrentamiento entre ambos pueblos, lo que supondría una guerra fraticida, tuvo que tomar una decisión drástica para evitar que ese amor volviera a producirse.
Para ello hizo que todas las hadas se convirtieran en palomas.
A partir de entonces, bandadas de palomas viven en Capadocia en harmonía con los humanos que allí habitan. Y desde entonces los humanos cuidan a las palomas que ahora viven en las llamadas, chimeneas de las hadas.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Para ello hizo que todas las hadas se convirtieran en palomas.
A partir de entonces, bandadas de palomas viven en Capadocia en harmonía con los humanos que allí habitan. Y desde entonces los humanos cuidan a las palomas que ahora viven en las llamadas, chimeneas de las hadas.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
martes, 16 de febrero de 2010
Una lección de humildad
“Cuando aquel vanidoso rey salvó la vida del indigente, no sabía que estaba ayudando al Dios de los Deseos. Una vez realizada la
buena acción, el Dios cambió totalmente de aspecto, abandonó los harapos y ya con su verdadero rostro y sus ropajes le dijo al rey:
—Tú me has ayudado desinteresadamente, esta acción te da el derecho a que un deseo tuyo sea cumplido.
Sin pensárselo el rey respondió:
—Sólo deseo ser más alto que el resto de mis vasallos, y así, de
esta manera poder mirarlos desde arriba y que ellos siempre tengan que levantar la cabeza para poder mirarme a los ojos.
Desde ese momento, cada vez que el rey hablaba con alguien o
estaba en una reunión, siempre miraba a los demás desde arriba, se sentía superior.
Aquel sentimiento de superioridad que crecía dentro de él, hizo
que rápidamente empezara a tratar con despotismo a sus vasallos, que tomara decisiones injustas, su engreimiento fue tal, que los sirvientes empezaron a temerle, y poco a poco, el pueblo fue alejándose de él.
Con el paso del tiempo, el rey fue quedándose solo, los siervos de palacio le evitaban, su familia, día a día se alejaba más y más, y él empezó a estar triste al ver la realidad a la que su soberbia le había conducido.
Llegó un día que el rey salió a pasear por la ciudad y vio como un grupo de ciudadanos al percatarse de su presencia, giraron hacia otra calle para evitar cruzarse con él. Un arrebato de furia recorrió todo su cuerpo y empezó a correr con la intención de alcanzarlos, pero un tropiezo hizo que se diera de bruces contra el suelo.
Únicamente un niño acudió en su ayuda, le ofreció la mano y tiró de él para que se levantara, cuando el rey, emocionado, agradeció el gesto, aquel niño de nuevo se convirtió en el Dios de los Deseos.
—¿Cómo estás Majestad?
—He aprendido la lección. Dios, por favor, libérame de mi anterior deseo.
—¿Qué lección has aprendido?
—He aprendido que un hombre únicamente tiene el derecho de mirar a otro desde arriba cuando le esta ayudando a levantarse.
En aquel momento el Dios liberó al rey de su anterior deseo.
Texto; Extracto de una historia oriental adaptada por Miguel Adrover Caldentey (Cuentos de sabiduría)
Foto; Manos Unidas (Google)
buena acción, el Dios cambió totalmente de aspecto, abandonó los harapos y ya con su verdadero rostro y sus ropajes le dijo al rey:
—Tú me has ayudado desinteresadamente, esta acción te da el derecho a que un deseo tuyo sea cumplido.
Sin pensárselo el rey respondió:
—Sólo deseo ser más alto que el resto de mis vasallos, y así, de
esta manera poder mirarlos desde arriba y que ellos siempre tengan que levantar la cabeza para poder mirarme a los ojos.
Desde ese momento, cada vez que el rey hablaba con alguien o
estaba en una reunión, siempre miraba a los demás desde arriba, se sentía superior.
Aquel sentimiento de superioridad que crecía dentro de él, hizo
que rápidamente empezara a tratar con despotismo a sus vasallos, que tomara decisiones injustas, su engreimiento fue tal, que los sirvientes empezaron a temerle, y poco a poco, el pueblo fue alejándose de él.
Con el paso del tiempo, el rey fue quedándose solo, los siervos de palacio le evitaban, su familia, día a día se alejaba más y más, y él empezó a estar triste al ver la realidad a la que su soberbia le había conducido.
Llegó un día que el rey salió a pasear por la ciudad y vio como un grupo de ciudadanos al percatarse de su presencia, giraron hacia otra calle para evitar cruzarse con él. Un arrebato de furia recorrió todo su cuerpo y empezó a correr con la intención de alcanzarlos, pero un tropiezo hizo que se diera de bruces contra el suelo.
Únicamente un niño acudió en su ayuda, le ofreció la mano y tiró de él para que se levantara, cuando el rey, emocionado, agradeció el gesto, aquel niño de nuevo se convirtió en el Dios de los Deseos.
—¿Cómo estás Majestad?
—He aprendido la lección. Dios, por favor, libérame de mi anterior deseo.
—¿Qué lección has aprendido?
—He aprendido que un hombre únicamente tiene el derecho de mirar a otro desde arriba cuando le esta ayudando a levantarse.
En aquel momento el Dios liberó al rey de su anterior deseo.
Texto; Extracto de una historia oriental adaptada por Miguel Adrover Caldentey (Cuentos de sabiduría)
Foto; Manos Unidas (Google)
lunes, 15 de febrero de 2010
Elijo ser mar
A veces, cuando despierto, me propongo ser roca, sentir que puedo frenar el golpeteo de cualquier cosa aunque sea insistente, que no puedo ser taladrado, que puedo desafiar el mayor de los temporales.
Luego, según va pasando ese momento, me amoldo de nuevo a ser mar, me proporciona la posibilidad de tener movimiento, de sentirme vivo, de poder acariciar a la roca, o de estrellarme en ella a pesar de que sé que no se moverá, transformo mi azul en blanca espuma, cuando quiero ver más arriba me evaporo y me convierto en nube y si estoy en un momento bajo, cabalgo a lomos de una ola, estallo en mil pequeñas gotas y luego de nuevo me puedo reunir en mi mismo.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Luego, según va pasando ese momento, me amoldo de nuevo a ser mar, me proporciona la posibilidad de tener movimiento, de sentirme vivo, de poder acariciar a la roca, o de estrellarme en ella a pesar de que sé que no se moverá, transformo mi azul en blanca espuma, cuando quiero ver más arriba me evaporo y me convierto en nube y si estoy en un momento bajo, cabalgo a lomos de una ola, estallo en mil pequeñas gotas y luego de nuevo me puedo reunir en mi mismo.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
viernes, 12 de febrero de 2010
Mis pasos,,, tus huellas
Con las primeras luces, de nuevo asomado ante este balcón que da al infinito, respiro tu aroma de sal, siento que llegó el momento, el momento de partir.
Es entonces cuando el mundo se desdibuja.................siento que voy hacia ti................
nada temo.................sonrío porque nada dejo atrás.
Aprendí que al soñar algo, al imaginar algo, al desear algo y un día comprobar que ese algo se convierte en realidad, el milagro se manifiesta.
Solo, ola, tan solo......mar, tu serás mi aliado……….contigo parto hacia ti.
La lejanía se acerca, lo cercano se convierte en infinito, y es entonces, cuando ves que cielo y mar se funden,,, y ves ese milagro, mientras te sientes acariciado por las suaves olas, que van borrando las huellas de un pasado que te persigue.
Son mis pasos, son tus huellas..........es nuestro camino
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Es entonces cuando el mundo se desdibuja.................siento que voy hacia ti................
nada temo.................sonrío porque nada dejo atrás.
Aprendí que al soñar algo, al imaginar algo, al desear algo y un día comprobar que ese algo se convierte en realidad, el milagro se manifiesta.
Solo, ola, tan solo......mar, tu serás mi aliado……….contigo parto hacia ti.
La lejanía se acerca, lo cercano se convierte en infinito, y es entonces, cuando ves que cielo y mar se funden,,, y ves ese milagro, mientras te sientes acariciado por las suaves olas, que van borrando las huellas de un pasado que te persigue.
Son mis pasos, son tus huellas..........es nuestro camino
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
jueves, 11 de febrero de 2010
Allí
Siguiendo tu mirada se donde quiero estar, no se que miras, pero me gustaría estar allí, acercándome a ti, viniendo hacia ti.
Quizá un día pueda venir, y comprarte esas hortalizas, de ese modo tu podrás hacer lo que debes a tu edad, jugar, y me dejaras participar en los juegos contigo, aunque deberás enseñarme a divertirme, a disfrutar de los pies descalzos y del barro, a saborear las bayas del bosque, y a ver a la ranas en la charca, deberas enseñarme todo ello, porque en mi mundo ya lo he olvidado.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
miércoles, 10 de febrero de 2010
La soledad entre las multitudes
A veces la más triste de las soledades es la que se vive entre multitudes. No siempre la soledad es el no tener alguien al lado, demasiadas veces es no tener nadie con quién hablar, con quien compartir, por esto hoy he titulado así post.
Hubo una vez alguien que saliendo del emblemático edificio donde vivía se fijó que allí delante había un señor que encima de la solapa de su americana negra se le había quedado prendido un retal de hilo rojo. Aquel trozo de hilo destacaba sobre la tela negra pero el que lo llevaba prendido no podía verlo.
Dirigiéndose a él le dijo; “perdóneme buen hombre, pero es que lleva un retal de hilo en la espalda” y alargando la mano se lo quitó y lo tiró al suelo.
Aquel señor, agradecido, le dio amablemente las gracias y entabló una conversación banal con él. Hablaron unos momentos del tráfico, del tiempo y de lo cara que se había puesto la vida.
Hasta que, delicadamente, le dijo que, sintiéndolo mucho tenía que seguir su camino, que había sido un placer, pero que debía marcharse.
Momentos después, cuando hubo cruzado la calle, se giró para despedirse de ese hombre, moviendo su mano.
Para sorpresa suya, vio como aquel hombre recogía delicadamente
aquel hilo que él le había quitado y volvía a dejarlo caer sobre la solapa de su chaqueta negra.
Intrigado, esperó a ver que hacia después. Al cabo de un momento, otro viandante se paró junto a aquel hombre y prácticamente repitió los mismos pasos que él había realizado momentos antes: le retiró el hilo, hablaron unos momentos, y luego se despidieron.
Momentos después de la despedida, cuando creyó que su otro interlocutor ya no le veía, aquel hombre volvió a recoger el hilo rojo, y la situación fue repitiéndose una y otra vez.
Al fin entendió que lo que estaba haciendo aquel hombre del hilo era conseguir unos momentos de compañía, unos momentos de conversación. Sentirse parte de aquella ciudad.
Texto y foto: Miguel Adrover Caldentey
Hubo una vez alguien que saliendo del emblemático edificio donde vivía se fijó que allí delante había un señor que encima de la solapa de su americana negra se le había quedado prendido un retal de hilo rojo. Aquel trozo de hilo destacaba sobre la tela negra pero el que lo llevaba prendido no podía verlo.
Dirigiéndose a él le dijo; “perdóneme buen hombre, pero es que lleva un retal de hilo en la espalda” y alargando la mano se lo quitó y lo tiró al suelo.
Aquel señor, agradecido, le dio amablemente las gracias y entabló una conversación banal con él. Hablaron unos momentos del tráfico, del tiempo y de lo cara que se había puesto la vida.
Hasta que, delicadamente, le dijo que, sintiéndolo mucho tenía que seguir su camino, que había sido un placer, pero que debía marcharse.
Momentos después, cuando hubo cruzado la calle, se giró para despedirse de ese hombre, moviendo su mano.
Para sorpresa suya, vio como aquel hombre recogía delicadamente
aquel hilo que él le había quitado y volvía a dejarlo caer sobre la solapa de su chaqueta negra.
Intrigado, esperó a ver que hacia después. Al cabo de un momento, otro viandante se paró junto a aquel hombre y prácticamente repitió los mismos pasos que él había realizado momentos antes: le retiró el hilo, hablaron unos momentos, y luego se despidieron.
Momentos después de la despedida, cuando creyó que su otro interlocutor ya no le veía, aquel hombre volvió a recoger el hilo rojo, y la situación fue repitiéndose una y otra vez.
Al fin entendió que lo que estaba haciendo aquel hombre del hilo era conseguir unos momentos de compañía, unos momentos de conversación. Sentirse parte de aquella ciudad.
Texto y foto: Miguel Adrover Caldentey
martes, 9 de febrero de 2010
Un destello con Jorge Bucay (el dolor de perder a alguién muy querido)
Jorge Bucay, psiquiatra y escritor de libros de autoayuda vendidos en numerosos países de los distintos continentes, me contaba en una sus últimas visitas a Mallorca y en la que tuve el placer de poderme reunir con él, además de entrevistarle para la emisora de radio en la que yo estaba trabajando en esos momentos, una historia que refleja el dolor de los padres que pierden a sus hijos y que puede extrapolarse a todos los que pierden a alguien muy querido. Esta historía la reflejé también en mi libro “Cuentos de sabiduría” (editorial Heptaseven), Jorge me decía así:
—Tenía un paciente que había perdido a su hijo. A la vista del profundo dolor que le embargaba, del que no podía sobreponerse de ninguna manera, decidí jugarme una carta a ciegas. Mintiéndole le
dije que él podría curarse, que con un medicamento podría evitarle ese terrible dolor que sentía.
Un dolor que mi paciente, se veía incapaz de soportar y quería sacarse de dentro, me comentaba que le era imposible seguir viviendo arrastrando ese dolor en su corazón.
—Entonces, a sabiendas de que le mentía, pero para adentrarme en su dolor y poder actuar sobre él, le dije. —Dispongo de una medicación cuya receta he traído de un lejano país y, si la tomas, es una medicación te quitará todo el dolor de la pérdida del ser querido. Pero también, te advierto, ese medicamento tiene una contraindicación: Si lo tomas, desaparecerán todos los recuerdos de tu hijo, no recordarás haberlo tenido, ni haberlo visto crecer, no recordarás nada de él. Al no recordarlo, tampoco podrás recordar el vacío que ha dejado en tu corazón. Así que no tendrás ningún dolor porque para ti no habrá existido.
Me contaba Bucay que aquel padre desistió enseguida de tomar ningún medicamento y optó por recordar todo lo bueno que la vida le había permitido compartir con su hijo y aceptar su perdida.
(permitidme que dedique este pequeño destello a Jauroles, por lo difícil que es ayudar a compañeros que están en situaciones en la que es difícil comprender el mundo.)
—Tenía un paciente que había perdido a su hijo. A la vista del profundo dolor que le embargaba, del que no podía sobreponerse de ninguna manera, decidí jugarme una carta a ciegas. Mintiéndole le
dije que él podría curarse, que con un medicamento podría evitarle ese terrible dolor que sentía.
Un dolor que mi paciente, se veía incapaz de soportar y quería sacarse de dentro, me comentaba que le era imposible seguir viviendo arrastrando ese dolor en su corazón.
—Entonces, a sabiendas de que le mentía, pero para adentrarme en su dolor y poder actuar sobre él, le dije. —Dispongo de una medicación cuya receta he traído de un lejano país y, si la tomas, es una medicación te quitará todo el dolor de la pérdida del ser querido. Pero también, te advierto, ese medicamento tiene una contraindicación: Si lo tomas, desaparecerán todos los recuerdos de tu hijo, no recordarás haberlo tenido, ni haberlo visto crecer, no recordarás nada de él. Al no recordarlo, tampoco podrás recordar el vacío que ha dejado en tu corazón. Así que no tendrás ningún dolor porque para ti no habrá existido.
Me contaba Bucay que aquel padre desistió enseguida de tomar ningún medicamento y optó por recordar todo lo bueno que la vida le había permitido compartir con su hijo y aceptar su perdida.
(permitidme que dedique este pequeño destello a Jauroles, por lo difícil que es ayudar a compañeros que están en situaciones en la que es difícil comprender el mundo.)
domingo, 7 de febrero de 2010
La espiral de la vida
Despierta, que el sueño paraliza.
Actúa, que la inercia no produce nada.
Espera, que todo tiene su momento.
Contrólate, que conseguirás vencer.
Da mucho, que lo recibirás multiplicado.
Sigue, sigue adelante, y llegarás.
No dudes, lo lograrás.
Espera, manten la paciencia, ya llegará.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
Actúa, que la inercia no produce nada.
Espera, que todo tiene su momento.
Contrólate, que conseguirás vencer.
Da mucho, que lo recibirás multiplicado.
Sigue, sigue adelante, y llegarás.
No dudes, lo lograrás.
Espera, manten la paciencia, ya llegará.
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey
sábado, 6 de febrero de 2010
Hoy es un gran día
Las siete y media de la mañana, lo primero después de asearme y vestirme, salir al patio para ver el amanecer, sorpresa, el primer regalo del día proviene del cielo, me sorprendo y enseguida voy a coger la cámara que está esperando en el salón.
Una, dos, tres y así hasta 20 tomas, a cada cual más espectacular, luego, lentamente el cielo va cambiando así como el sol asoma por encima de la calima marina.
Estoy extasiado, es tanta la belleza que he contemplado que tardo en asimilarla, un pequeño petirrojo, segundo regalo de la mañana, parece tan impresionado como yo, ha contemplado todo el espectáculo cerca de mi, sobre la pequeña elevación de piedras, allí sigue y con total descaro parece pedirme esa foto.
Lentamente vuelvo al mundo terrenal, desconecto del cielo y miro a mí alrededor, la primavera, tercer regalo, esta ya anunciándose, frondosa en las flores del almendro, que se abren ya con fuerza ofreciéndome también su aroma al acercarme.
Las flores de los parterres también empiezan a aparecer, todavía con timidez, en unas semanas llenaran de color esas plantas.
Me sorprende cerca el trino de uno de los pájaros que más bella melodía tienen, el jilguero, me parapeto para poder verle, allí está, sobre una rama.
Intento de nuevo mimetizarme, con tranquilidad se acerca a la charca, está tranquilo.
Disfruto viendo como me deja participar de espectador, cuarto regalo, de su aseo matutino, despreocupado, disfrutando, cantando entre chapuzón y chapuzón.
Vuelvo a casa, ahora soy yo el que vuelve cantando, no se porqué pero se me ha pegado una canción, “hoy puede ser un gran día,,,” aunque le voy cambiando la letra y para mi se convierte en “hoy ya es un gran día,,,”.
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey
PD: La vida no es un problema que deba ser resuelto, sino una realidad quehay que experimentar. S. Kierkegaard
miércoles, 3 de febrero de 2010
Recordaré
Hoy subo una de las poesías que forman parte del libro "fred al cor", (frío en el corazón), la he traducido al castellano pero también dejo la versión en catalán, lengua en la que fue escrita originalmente y en la que se publicará, quiero dedicarla a Nonis, espero que te guste
Recordaré otro día
los deseos de la luna
de escuchar nuevos poemas
que le cuenten secretos,
recortes de historias de amor
vividas en la sombra
o al contraluz
de mejillas tibias
donde las besos aún
se dan en papel celofán.
Aderezaré con epílogos inconclusos
estos nuevos poemas
donde el cálido protagonista
será el tiempo robado
a una sonrisa de tus labios,
tiempo portador
de perfumes de sueños
cargados de polen de primavera
y al tiempo
de ilusiones
perdidas por la ventana
desde donde veía el mar
y respiraba la lluvia.
Y estos nuevos poemas
serán escuchados por la luna
acariciada por las nubes
mientras, allá lejos
arcabuces gigantescos
anuncian tormenta
y los rayos
iluminan ya la noche
en vertical danza.
(Català)
Recordaré altre dia
els desitjos de la lluna
d’escoltar nous poemes
que li contin secrets,
retalls de histories d’amor
viscudes a l‘ombra
o al contrallum
de galtes tèbies
on les besades encara
es donen en paper celofà.
Amaniré amb epílegs inconclusos
aquets nous poemes
on el càlid protagonista
serà l’oratge robat
a un somriure dels teus llavis,
oratge portador
de perfums de somnis
carregats de pol-len de primavera
i al temps
de il•lusions
perdudes per la finestra
des de on veia el mar
i respirava la pluja.
I aquets nous poemes
seran escoltats per la lluna
acaronada per el núvols
mentre, allà lluny
arcabussos gegantins
anuncien turmenta
i els llamps
il•luminen ja la nit
en vertical dansa.
Texto y fotos: Miguel Adrover Caldentey
Recordaré otro día
los deseos de la luna
de escuchar nuevos poemas
que le cuenten secretos,
recortes de historias de amor
vividas en la sombra
o al contraluz
de mejillas tibias
donde las besos aún
se dan en papel celofán.
Aderezaré con epílogos inconclusos
estos nuevos poemas
donde el cálido protagonista
será el tiempo robado
a una sonrisa de tus labios,
tiempo portador
de perfumes de sueños
cargados de polen de primavera
y al tiempo
de ilusiones
perdidas por la ventana
desde donde veía el mar
y respiraba la lluvia.
Y estos nuevos poemas
serán escuchados por la luna
acariciada por las nubes
mientras, allá lejos
arcabuces gigantescos
anuncian tormenta
y los rayos
iluminan ya la noche
en vertical danza.
(Català)
Recordaré altre dia
els desitjos de la lluna
d’escoltar nous poemes
que li contin secrets,
retalls de histories d’amor
viscudes a l‘ombra
o al contrallum
de galtes tèbies
on les besades encara
es donen en paper celofà.
Amaniré amb epílegs inconclusos
aquets nous poemes
on el càlid protagonista
serà l’oratge robat
a un somriure dels teus llavis,
oratge portador
de perfums de somnis
carregats de pol-len de primavera
i al temps
de il•lusions
perdudes per la finestra
des de on veia el mar
i respirava la pluja.
I aquets nous poemes
seran escoltats per la lluna
acaronada per el núvols
mentre, allà lluny
arcabussos gegantins
anuncien turmenta
i els llamps
il•luminen ja la nit
en vertical dansa.
Texto y fotos: Miguel Adrover Caldentey
lunes, 1 de febrero de 2010
Mis ciclos del agua
Mis recuerdos me dicen que soy agua, aunque me siento etéreo, sin cuerpo, capaz de expandirme o retraerme a voluntad, quizá es mi mente la que cruza espacios infinitos en busca de ese momento en que encuentre el sol y cambie mi temperatura, o en mi camino encuentre otro frente que varíe mi densidad, soy nube
Hace frío en algunas de las regiones que recorro, los vientos del norte me congelan, siento de nuevo el peso de mi cuerpo, me precipito rápidamente hacia la cima de las montañas, siento ese frío en mi interior que apenas me permite vislumbra los que alrededor se unen a mí, están tan fríos como yo, ahora ya no caemos tan deprisa, lentamente entre todos nos mecemos en el aire, soy nieve.
Lentamente el calor de la tierra y el sol han ido fundiéndome, me deslizo, me absorbe la tierra, y emerjo de nuevo, nazco de nuevo, mi interior todavía sigue frío, pero lentamente empiezo a disfrutar del nuevo viaje, soy fuente.
El camino es tortuoso, con miles de cambios y de desviaciones, a pesar de haber hecho amistad con otras muchas gotas, nos separamos, las pierdo de vista, demasiadas veces sin despedirnos, pero se que están bien, y yo sigo adelante, soy arroyo.
En algunos de los momentos más tristes noto como una fuerza se apodera de mí, me invade esa sensación de vértigo, de no saber donde estoy, ni quién soy, ni adonde voy, soy remolino.
Esa fuerza interior me transforma de nuevo, me aturde, me cansa y me dejo llevar, viajo entre multitudes, busco un reposo, lo encuentro, soy lago.
Lentamente siento como mi camino termina, ahora me fundo con la sal, me dejo llevar, miro alrededor, es inmenso, es bello, es cambiante, soy mar, soy océano.
Será este el fin del camino, me siento triste, desesperado, hasta que mis recuerdos vuelven, y recuerdo, soy agua, y de nuevo miro al cielo.
Texto y fotos: Miguel Adrover Caldentey
Suscribirse a:
Entradas (Atom)































