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jueves, 21 de octubre de 2010

miradas libres

La mirada no puede atarse, es como los pensamientos, libre.


Tras ese velo negro que oculta sus rostros, sus facciones, sus perfiles, laten corazones, ilusiones, mujeres llenas de vida que quizá aceptan, que quizá desean su destino o comparten esa manera de vivir.

Lo acepto y es más, quizá lo entiendo, pero también estoy convencido que muchísimas mujeres, y hombres, viven en mundos, (cada país, cada religión, cada familia es uno de esos mundos) que no eligieron, y permanecen atadas a ellos por el miedo, por la falta de oportunidades, por la dependencia. Por el terror que impera en muchos de esos mundos

Quizá un día cada persona sea capaz de poder elegir su destino, sin discriminación, sin opresión, sin temor.

Hoy este post va por ellas, por ellos, por todos los que se sienten oprimidos, porque un día puedan vivir sin esas amarras que hoy les atan.














Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

miércoles, 13 de octubre de 2010

Amarras

Cuidadosamente amarradas una a otras las embarcaciones azules de Essaouira esperan para hacerse a la mar, su colocación es aritmética para poder estar todas al refugio del malecón.



Demasiadas veces nuestras vidas son como estas embarcaciones, totalmente engarzadas con el animo de protegernos de temporales, pero sin dejarnos espacio para navegar por nuestra propia cuenta.
Solo sabremos de nuestra propia libertad el día en que no temamos soltar amarras y naveguemos libres.
 
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

miércoles, 6 de octubre de 2010

Libertad

Hoy, pocos días después del regreso de dos exaustivas semanas viviendo con intensidad cada una de las playas del bellísimo Portugal, su mar y sus gentes, su sol y su brisa, su tranquilidad y la fiereza de sus oleajes, todavía sin recuperarme del cansancio físico, pero con el espíritu y el interior lleno de experiencias, de descubrimientos y de una maravillosa sensación de libertad, vuelvo al Blog, quince días sin mirarlo y sin echarlo en falta, pero con el deseo de volverme a poner al corriente y de seguir transitando este camino en el que tantos compartimos sensaciones y emociones.


Y la sensación que más se ha prendido en mí durante todos estos días es la de libertad, quizá porque pude pasar tiempo mirando las bandadas de gaviotas volando libres, quizá porque pude disfrutar de la compañía de los delfines nadando libres, quizá porque pude observar los inmensos arenales libres, o a aquellos que conseguían cabalgar sobre las olas, o quizá porque sentí la libertad acompañándome cada instante.

Cada etapa de la vida es una y diferente, ahora puedo disfrutar de esa capacidad natural del hombre que quizá no había sido capaz de desarrollar en su totalidad. Ahora creo que por fíin he comprendido que Libertad es la capacidad que tiene uno mismo de realización personal junto al medio y los demás sin dañar pero haciendo lo que quiere, llegado ese momento puede ser capaz de pensar, sentir y vivir según su propia naturaleza.


Claro que soy consciente de que esta libertad es utópica, frenada con asiduidad, generalmente por la represión principalmente de dos factores: la sociedad y la autocensura.

Queramos o no, la sociedad, cualquier sociedad tiende a reducir el espacio de la persona, ya que se sostiene a base de normas, establecidas o incorporadas desde el costumbrismo, normas que se convierten en exigencias que el individuo debe cumplir para encajar en esta. La persona o individuo que antepone preocuparse de satisfacer sus pensamientos, desarrollar su naturaleza al margen de la masa, o de vivir según sus ideales, normalmente es rechazada por la sociedad siendo considerada antisocial. La sociedad no deja espacios a individuos, solo es una gran masa que no da lugar a diferencia.
Claro que hay que reconocer que en la sociedad actual es necesario establecer normas y leyes, ya que si no todo se transformaría en un caos. No me refiero a esas leyes, sino a las no escritas, modas y modismos, costumbres llamadas sociales, o simplemente la facilidad con la que todos por comodidad a veces nos dejamos manejar desapareciendo entre la masa, quizá porque allí nos encontramos protegidos del “que dirán”

Estas dos semanas sintiendo esa libertad, esa posibilidad de ser y decidir, caminando, sintiendo como elegía por mi mismo, me ha hecho creer que algún día será posible esa libertad, pero para que ello ocurra es necesario un cambio de mentalidad, es necesario que la gente se preocupe por cosas y no de banalidades o prejuicios adquiridos ancestralmente y que llevamos prendidos como herencia de un pasado o como abanderados de un futuro del que nada en claro tenemos, para cambiar se necesita una mentalidad que dé espacio a diferencias, aceptando que cada ser humano es distinto. Empezar a preocuparnos de nosotros mismos, de vivir nuestra vida, dando espacio a los demás para que vivan la de ellos y hagan lo que sientan, sin la preocupación constante de críticas o malas miradas. Lo más importante es comprender que desde nuestra libertad es necesario respetar la del otro para poder conseguir el objetivo de vivir tranquilos y armónicamente.

Un saludo a todos.

Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

miércoles, 14 de abril de 2010

Hoy agradezco la libertad

Cuando uno se encuentra de frente con la libertad, es lo más bello que puede vivir, esta ardilla roja se paseaba tranquilamente por la selva de Costa Rica, saltando y corriendo de árbol en árbol, de rama en rama, mientras, este colibrí iba libando sin ningún recato las flores más apetecibles que iba encontrando en su camino, libremente.


Probablemente ellos no fueran conscientes, pero para mi, hoy que veo de nuevo las imágenes, las asocio con esta libertad tantas veces buscada, y que te da alas para ser tu mismo, para sentir el viento en la cara, para sentir la vida y decir, elijo mi camino.

Hoy agradezco de corazón esa libertad.

Hoy agradezco elegir mi camino.

Hoy agradezco elegir a mis amigos.

Hoy agradezco sentirme vivo.






 
 
Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

viernes, 26 de febrero de 2010

Soñando el mar

Cuantas historias de piratas, cuantas aventuras transoceánicas, cuantos tesoros escondidos no habrán descubierto aquellos chiquillos que un día navegaron en este pequeño bote, antesala de las embarcaciones con las que un día descubrirían que el mar es algo más, es un mundo rudo de pescadores, es un amigo fiel, pero al que debes siempre respetar.


Hoy esa embarcación, (una "pastera" en mallorquín) duerme olvidada en los aledaños de un puerto pesquero, Cala Figuera, al sur de la isla, soñando seguro en los tiempos en que la hacían navegar esos críos que no sabían todavía manejar los remos con destreza, pero cuya imaginación volaba a cada segundo, deseando ser ese capitán de 15 años, y los besos de cuantas princesas pudieran avistar.
 
Y a veces se me ocurre preguntarme, mientras absorto todavía me entretengo "soñando el mar" donde eran posibles esas aventuras vividas en un pequeño bote que manejábamos con torpeza;  ¿Cuantas ilusiones se han quedado varadas junto a un puerto del que nunca salieron?, ¿Cuantos "imposibles" se han desestimado por la simple razón de que un día nos dijeron que eran "imposibles",?.
 
No busco la respuesta, quizá por miedo a descubrir que ya la conozco.
 
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey