viernes, 5 de noviembre de 2010

La percepción nos engaña

Nuestros mecanismos perceptivos nos demuestran día a día que no existe aquello que se llama objetividad, la mente por si sola se hace una imagen y nos envía la información, estamos tan acostumbrados a no oponernos y aceptar lo que se nos presenta, que muchas veces si examináramos a conciencia nuestra primera impresión, terminaríamos aceptando que en ese momento nos equivocamos. La percepción está mediatizada por nuestras emociones, expectativas, objetivos y nuestra memoria.


Los sentidos nos proporcionan continuamente un bagaje inmenso de información que simplemente no puede ser procesada ni mucho menos almacenada en su totalidad, y nos creemos obligados a que nuestra mente racional la procese al instante. Por eso la atención funciona como un filtro que actúa de modo selectivo dejando pasar algunos datos que se canalizan por las vías sensoriales en detrimento de otros que se desestiman y se mantienen fuera de la conciencia. Algunos de estos datos son tan engañosos como la primera imagen que nuestro cerebro, engañado por la vista, se forma al ver la foto que hoy elegí para acompañar este texto, Simón, como se llama el artista que hace malabares con el fuego, no lleva en las manos un círculo de fuego incasdencente, únicamente son dos antorchas encendidas que al girar y debido a la baja velocidad de la exposición nocturna quedan reflejadas como un círculo, la primera impresión engaña, como muchas otras veces.

Se trata de la atención selectiva.

No son pocos los inconvenientes que pueden presentarse por el hecho de percibir de modo sesgado nuestro entorno, no en el simple hecho de analizar visualmente algo, muchas veces influye en la impresión que nos formamos de alguien debido a su apariencia, su manera de vestir, sus creencias, su ideología. Esto puede llegar a ocasionarnos una mayor dificultad a la hora de detectar, analizar y en definitiva resolver nuestros problemas o conflictos con el exterior o interpersonales.

Demasiadas veces juzgamos antes de sopesar las acusaciones que contra alguien o algo nos ofrecen nuestras percepciones primeras.



Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

martes, 26 de octubre de 2010

Algo cotidiano

En la India rural no es difícil encontrar a las mujeres cocinando el pan, directamente en el lateral de un cuenco de arcilla se pega la masa y cuando por ella misma se despega el pan esta en su punto de cocción.


Me encantó comprobar que las prisas todavía respetan civilizaciones, que el reloj no es dueño de todos los mundos, que alguien puede sentarse y cocinar su pan, a fuego lento, con tranquilidad, ¿Cuantos de nosotros ya no recordamos el sabor del verdadero pan recién horneado? ¿Cuantos de nuestros hijos o nietos no crecen suponiendo que la baguette es el único pan que existe, bueno, además del de las hamburguesas?
De verdad, me gustó captar ese momento cotidiano, un recuerdo más de India, este país que tanto me gusta.

Un saludo a todos
 
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

domingo, 24 de octubre de 2010

Para todas las mujeres

Hoy terminan en varias ciudades españolas los actos contra el cáncer de mama que afecta o posiblemente afectará a un 5% de mujeres en los próximos años, un cáncer pero que día a día tiene más posibilidades de ser tratado con resultados positivos. Doy fe de ello porque lo he vivido en mi familia.

Este post de hoy, con estas flores rosas simbolizando el lazo rosa contra el cáncer, es solo mi contribución, un pequeñito grano de arena en esa inmensa playa de apoyos que se generan día a día para luchar contra este cáncer, que es uno de los más difíciles de asimilar para la mujer, pero también me gustaría fuera un recuerdo de que la mejor manera de vencer al cáncer de mama es anticipándoos a él con las revisiones periódicas, por favor, no descuidéis vuestra salud, hacedlo por quién más queráis, hacedlo por vosotras mismas.


Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

jueves, 21 de octubre de 2010

miradas libres

La mirada no puede atarse, es como los pensamientos, libre.


Tras ese velo negro que oculta sus rostros, sus facciones, sus perfiles, laten corazones, ilusiones, mujeres llenas de vida que quizá aceptan, que quizá desean su destino o comparten esa manera de vivir.

Lo acepto y es más, quizá lo entiendo, pero también estoy convencido que muchísimas mujeres, y hombres, viven en mundos, (cada país, cada religión, cada familia es uno de esos mundos) que no eligieron, y permanecen atadas a ellos por el miedo, por la falta de oportunidades, por la dependencia. Por el terror que impera en muchos de esos mundos

Quizá un día cada persona sea capaz de poder elegir su destino, sin discriminación, sin opresión, sin temor.

Hoy este post va por ellas, por ellos, por todos los que se sienten oprimidos, porque un día puedan vivir sin esas amarras que hoy les atan.














Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

martes, 19 de octubre de 2010

Volar

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló:


—Señor, visité toda tu creación. Fui a todos los rincones. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta Ti, Señor, para tratar de entender ¿por qué cada una de las personas sobre a tierra tiene apenas un ala? Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar. No podrán volar con apenas un ala...

Dios respondió:

—Sí, Yo sé eso. Sé que hice a los humanos solamente con un ala...


Intrigado el ángel quería entender y preguntó:


-Pero, por qué el Señor dio a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?

Sin prisa, Dios respondió:

—Ellos pueden volar sí, mi ángel. Di a los humanos apenas una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que Yo o vuestros Arcángeles. Para volar, mi pequeño amigo, tú precisas de tus dos alas. Y aunque libre, tú estás solo... Mas los humanos... los humanos con su única ala precisaran siempre dar las manos a alguien a fin de tener sus dos alas. Cada uno ha de tener un par de alas... Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en algún lugar del mundo... para que se complete su par. Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona, porque pueden estar acabando con sus propia capacidad de volar. Así, mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona... Aprenderán que solamente permitiéndose amar ellos podrán volar. Tocando el corazón de otra persona ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar. Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde Yo Estoy... así como lo haces tú, mi ángel. Y ellos nunca, nunca estarán solitarios al volar.

Adaptación libre por MAC
Fotos; Miguel Adrover Caldentey

domingo, 17 de octubre de 2010

Allí

Siguiendo tu mirada se donde quiero estar, no se que miras, pero me gustaría estar allí, acercándome a ti, viniendo hacia ti.



Quizá un día pueda venir, y comprarte esas hortalizas, de ese modo tu podrás hacer lo que debes a tu edad, jugar, y me dejaras participar en los juegos contigo, aunque deberás enseñarme a divertirme, a disfrutar de los pies descalzos y del barro, a saborear las bayas del bosque, y a ver a las ranas en la charca, deberas enseñarme todo ello, porque en mi mundo ya lo he olvidado.

Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

viernes, 15 de octubre de 2010

Para ti.

Para ti, que sabes ver más allá.


Para ti, que crees que el espacio,
no es solo aire

Para ti, que conoces que las nubes,
no son únicamente condensación de agua

Para ti, que hablas con la luna.

Para ti, que sientes.



Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey. Fotografía posterizada con Photo Philtre

miércoles, 13 de octubre de 2010

Amarras

Cuidadosamente amarradas una a otras las embarcaciones azules de Essaouira esperan para hacerse a la mar, su colocación es aritmética para poder estar todas al refugio del malecón.



Demasiadas veces nuestras vidas son como estas embarcaciones, totalmente engarzadas con el animo de protegernos de temporales, pero sin dejarnos espacio para navegar por nuestra propia cuenta.
Solo sabremos de nuestra propia libertad el día en que no temamos soltar amarras y naveguemos libres.
 
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

martes, 12 de octubre de 2010

poesia visual

Muchas veces, al encontrarnos junto a un rio, la mirada es como una mano que buscara capturar el agua en movimiento, cuando la imagen se presenta golpea con fuerza en la retina, el sonido de su paso a nuestro lado, es como escuchar la poesía que la naturaleza nos regala.



Solo es necesario saber escuchar, saber ver.
 
Texto y foto; Miguel Adrover Caldentey

jueves, 7 de octubre de 2010

nuestro entorno

El ser humano, en su avance, con la locura que le caracteriza, está destruyendo las últimas áreas salvajes o naturales; está extinguiendo especies de plantas y animales; en su industralización ganadera y agrícola está perdiendo especies y variedades domésticas de plantas y animales; está contaminando el mar, el aire, el suelo y las aguas, y el medio ambiente en general.


No, no es un discurso pesimista, basta mirar a nuestro alrededor, ver las noticias, leer los periódicos, y nos daremos cuenta de que es una realidad palpable, desastres como los del Golfo de México, como lo de Hungría ahora, o como lo de Aznalcoyar hace unos años, deberían hacernos reflexionar si realmente la seguridad del planeta esta en buenas manos, cualquier día, en uno de esos accidentes nos cargaremos no ya una región entera, ni un país entero, sino algo mucho más grave.


De seguir este proceso, si no enmendamos nuestras acciones, si los que tienen que velar por la seguridad medioambiental no lo hacen, si sigue prevaleciendo la obtención de beneficios a corto plazo sobre la seguridad de las instalaciones, o si se sigue traficando impunemente con el territorio, las generaciones futuras no podrán ver ya muchas cosas que hoy tenemos el placer de ver. Es más, el ser humano no sólo está empobreciendo su entorno y a sí mismo, sino que está comprometiendo su propia supervivencia como especie.

Zonas de costa que desaparecen literalmente bajo el asfalto, cemento y hormigón convertidas en urbanizaciones masificadas que el día de mañana, cuando otro destino turístico sea más ventajosos quedaran como ciudades fantasma, fabricas que siguen utilizando balsas de lodos contaminados que un día revientan, y que cuando dejen de usarse habrán contaminado todo el subsuelo, industrias que siguen usando pesticidas, ácidos, metales pesados, humos cargados de toxinas que van directamente a la atmósfera. ¿Qué nos quedará el día de mañana? Imágenes, documentales, museos, o pequeñas zonas protegidas como reservas para recordarnos lo que un día tuvimos.


Haber disfrutado durante estas dos últimas semanas de espacios naturales, de zonas sin todavía contaminar, y a la vez transitar por autenticas moles de hormigón y cristal buscando estos reductos, hace que una vez más reafirme mi convicción de que tenemos que hacer lo posible y cuidar el medio ambiente para que todos podamos disfrutar del planeta.
Por pequeña que sea nuestra contribución, es muy importante. Y no, no nos cansemos de denunciar, de hacer saber en voz alta que el planeta es de todos, no de unos pocos que especúlan con él. Que queremos seguir disfrutando de los amaneceres, de los reflejos de la luna sobre el mar, de las piedras límpias sobre la arena, y del agua transparente.

Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

miércoles, 6 de octubre de 2010

Libertad

Hoy, pocos días después del regreso de dos exaustivas semanas viviendo con intensidad cada una de las playas del bellísimo Portugal, su mar y sus gentes, su sol y su brisa, su tranquilidad y la fiereza de sus oleajes, todavía sin recuperarme del cansancio físico, pero con el espíritu y el interior lleno de experiencias, de descubrimientos y de una maravillosa sensación de libertad, vuelvo al Blog, quince días sin mirarlo y sin echarlo en falta, pero con el deseo de volverme a poner al corriente y de seguir transitando este camino en el que tantos compartimos sensaciones y emociones.


Y la sensación que más se ha prendido en mí durante todos estos días es la de libertad, quizá porque pude pasar tiempo mirando las bandadas de gaviotas volando libres, quizá porque pude disfrutar de la compañía de los delfines nadando libres, quizá porque pude observar los inmensos arenales libres, o a aquellos que conseguían cabalgar sobre las olas, o quizá porque sentí la libertad acompañándome cada instante.

Cada etapa de la vida es una y diferente, ahora puedo disfrutar de esa capacidad natural del hombre que quizá no había sido capaz de desarrollar en su totalidad. Ahora creo que por fíin he comprendido que Libertad es la capacidad que tiene uno mismo de realización personal junto al medio y los demás sin dañar pero haciendo lo que quiere, llegado ese momento puede ser capaz de pensar, sentir y vivir según su propia naturaleza.


Claro que soy consciente de que esta libertad es utópica, frenada con asiduidad, generalmente por la represión principalmente de dos factores: la sociedad y la autocensura.

Queramos o no, la sociedad, cualquier sociedad tiende a reducir el espacio de la persona, ya que se sostiene a base de normas, establecidas o incorporadas desde el costumbrismo, normas que se convierten en exigencias que el individuo debe cumplir para encajar en esta. La persona o individuo que antepone preocuparse de satisfacer sus pensamientos, desarrollar su naturaleza al margen de la masa, o de vivir según sus ideales, normalmente es rechazada por la sociedad siendo considerada antisocial. La sociedad no deja espacios a individuos, solo es una gran masa que no da lugar a diferencia.
Claro que hay que reconocer que en la sociedad actual es necesario establecer normas y leyes, ya que si no todo se transformaría en un caos. No me refiero a esas leyes, sino a las no escritas, modas y modismos, costumbres llamadas sociales, o simplemente la facilidad con la que todos por comodidad a veces nos dejamos manejar desapareciendo entre la masa, quizá porque allí nos encontramos protegidos del “que dirán”

Estas dos semanas sintiendo esa libertad, esa posibilidad de ser y decidir, caminando, sintiendo como elegía por mi mismo, me ha hecho creer que algún día será posible esa libertad, pero para que ello ocurra es necesario un cambio de mentalidad, es necesario que la gente se preocupe por cosas y no de banalidades o prejuicios adquiridos ancestralmente y que llevamos prendidos como herencia de un pasado o como abanderados de un futuro del que nada en claro tenemos, para cambiar se necesita una mentalidad que dé espacio a diferencias, aceptando que cada ser humano es distinto. Empezar a preocuparnos de nosotros mismos, de vivir nuestra vida, dando espacio a los demás para que vivan la de ellos y hagan lo que sientan, sin la preocupación constante de críticas o malas miradas. Lo más importante es comprender que desde nuestra libertad es necesario respetar la del otro para poder conseguir el objetivo de vivir tranquilos y armónicamente.

Un saludo a todos.

Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

sábado, 18 de septiembre de 2010

Nos vemos en el camino

Cuando me dices adios no siempre es un hasta luego
Cuando empieza lo peor parece que tienes miedo
Pero me aseguras que...

Nos vemos en el camino,
que queda por recorrer,
quiero que vengas conmigo
y a tu lado amanecer.

Nos vemos en el camino,
que queda por recorrer,
quiero que vengas conmigo
y a tu lado amanecer,
a tu lado amanecer.

Cuando duele la distancia
y nos invaden las dudas
Cuando me dices que no,
que no debo tener ninguna
Porque me aseguras que...

Nos vemos en el camino,
que queda por recorrer,
quiero que vengas conmigo
y a tu lado amanecer.

Nos vemos en el camino,
que queda por recorrer,
quiero que vengas conmigo
y a tu lado amanecer (BIS)

Letra de la canción "Nos vemos en el camino" del grupo, El sueño de Morfeo.
 
Pues eso os digo, nos vemos en el camino, ya que durante dos semanas estaré recorriendo nuevos lugares, nuevas emociones, nuevos paisajes, espero llenar la retina de luz y la tareta de la cámara de imágenes, espero respirar a pleno pulmón, sentir la caricia del aire, vivir el camino, andarlo, llenarme de él.
 
A pocas horas de subirme al avión, un saludo a todos.
 
Foto; Miguel Adrover Caldentey

martes, 14 de septiembre de 2010

Riamos

Según el diccionario, la risa es el movimiento de la boca y de otras partes del rostro que demuestra alegría, el sonido característico que emitimos al reír. Pero la risa es mucho más, es un reflejo espontáneo que enseña al mundo nuestro estado de ánimo más inmediato.


Es una comunicación no verbal expresada mediante nuestras facciones, un gesto innato que no se aprende y que todos sabemos realizar, incluso los niños a una edad muy temprana. Gracias a la risa, nuestro interlocutor puede saber cómo nos sentimos al momento, al tiempo que revela nuestro lado más amable y cercano, favoreciendo las relaciones.

Las propiedades de la risa, y no es difícil comprobarlo, son muchísimas: te relaja, te desestresa, eleva la autoestima, mejora la digestión y hasta alivia dolores del cuerpo y del alma

Es un hecho probado: además de producir bienestar a nivel espiritual, psicológico y social, la risa tiene una profunda relación con los estados fisiológicos del organismo. Al reír experimentamos una especie de electroshock que nos ayuda a combatir todo tipo de enfermedades y a favorecer la longevidad.

Las propiedades desintoxicantes de la risa fueron descubiertas desde hace mucho tiempo por los antiguos sabios de Oriente. El bienestar espiritual que produce se explica por su capacidad para crear un espacio para estar con uno mismo y ubicarnos en el aquí y el ahora, en el presente, ya que cuando reímos nos es imposible pensar. Esa imposibilidad de pensar hace que durante unos momentos desconectemos totalmente nuestro interior de todo lo que nos rodea, somos capaces por un instante de bloquear el cerebro totalmente.

En la India existen incluso templos sagrados donde se practica la risa, ya que es considerada una técnica de meditación en sí misma. Por tener esta facultad, a la risa, Osho la bautizó como "las alas del hombre".

En Occidente, sin embargo, aunque se le llamó la medicina del alma desde el año 1300, no se tuvo idea de su alcance hasta hace poco tiempo. Las investigaciones realizadas en torno a la risa son relativamente recientes, pero ya han arrojado la información suficiente, hoy en día son muchísimos los que ya han practicado o practican la riosoterápia.

Estamos en un mundo lleno de problemas, expuestos constantemente a ellos, no podemos mantenernos ajenos a ellos, pero eso no quiere decir que debamos ser taciturnos, grises, o estar enfadados siempre, quizá si comprendemos que una sonrisa puede contagiarse, que una respuesta con buena cara o una carcajada en un momento dado es la mejor y más efectiva medicina para la ansiedad o el mal humor de otro, además gratis y sin costo, aprenderemos sin duda que el reír nos hace por un momento olvidar nuestros problemas, mientras uno ríe no existe nada más, es como si mientras reímos el mundo se hiciera a un lado.

Una persona que sonríe envía infinidad de mensajes a su entorno, mientras que uno que nunca lo hace puede lanzar señales de negatividad o de rechazo. Y un dato interesante: la sonrisa falsa o forzada se reconoce por su duración, más larga que la sonrisa natural o espontánea.

Seamos sinceros cuando riamos o sonriamos

Es muy importante saber reírse y rodearse de gente que sabe reír, ya que la risa es un des−estresante natural. Sin duda alguna y esto esta comprobado científicamente, los grupos de trabajo que tienen un buen humor, a comparación de los que no, pues tienen una mayor facilidad y compatibilidad a la hora del trabajo, lo que ayuda en la velocidad de creación y calidad.

No neguéis una sonrisa, no escatiméis una risa, una carcajada, rompamos la tendencia de ir con la cara amargada, quizá será la mejor manera de darle en la espinilla a todos esos que les gustaría vernos así, y también quizá alguno de esos tan van por la vida con ese semblante tan serio se anime a intentar sonreír.

Mientras tanto, yo hoy doy gracias a todas las personas que llenan mi vida de risas, sonrisas y alegría.

Texto y fotos: Miguel Adrover Caldentey

domingo, 12 de septiembre de 2010

Como antaño

Esta mañana he disfrutado de volver a la esencia pura del campo, aquel en que los hombres curtidos al sol hacían las labores de siega con la única ayuda de los animales de tiro, fue en la pequeña localidad de Cas Concos, en Mallorca, donde por un día se recuperan las raíces, el polvo de los campos se mezcla con el sudor de los payeses, el agua fría en el botijo sustituye a las latas de refrescos en la nevera portátil.




Un día donde el ruido de las modernas cosechadoras queda callado y únicamente las amenas conversaciones y alguna que otra canción popular se escucha entre el ligero repiquetear de la antigua maquina de segar tirada por el caballo.



Yo nací en el campo, recuerdo vagamente escenas como las que volví a vivir ayer, recuerdo en mis primeros años viajar montado en el carro, las labores de la siega, la trilla, aunque son recuerdos muy vagos, ya que en mi niñez el campo ya empezaba a mecanizarse en aras de obtener un mayor rendimiento a las fincas.


Y con ello se perdió parte del alma de esta y otras muchas tierras, con el paso de los años, la mecanización e industrialización de todo lo referente al campo ha hecho que lo que antes trabajaban quince o veinte familias ahora una única máquina lo realice, siega, bate, trilla, separa el grano y embala.


Antes no, cada episodio era trabajado entre todos, familias que unían esfuerzos para realizar la temporada juntas y así evitarse fatigas mayores, la sombra de los árboles era refugio de comidas campestres, y si había que pararse media hora para liar un cigarrillo y beber agua fresca, nadie controlaba el reloj.


A media mañana un descanso para tomar una rebanada de pan con queso y un racimo de uva o una sandia, a mediodía un largo descanso para evitar las horas de más sol, y por la tarde, antes de que anocheciera de vuelta a casa, y si en la finca vecina había otros que estuvieran trabajando pues nadie impedía aquella tertulia que no tenía tiempo fijado.

Ahora la maquinaria pasa como un enorme cortacésped por las cosechas, en la cabina un conductor escuchando música con el aire acondicionado, empieza la jornada muchas veces antes de la salida del sol y la termina cuando el sol ya se ha ido, eso sí, en un día trabaja más hectáreas que las que trabajaban antes diez familias en un mes, pero sigo pensando que este avance tecnológico ha hecho que el campo perdiera parte de su alma.

Hoy he disfrutado de volver a vivirlo, de ver como los mayores mantienen intactos su recuerdos y habilidades, como las manos llenas de callos siguen siendo certeras a la hora de equilibrar el filo de una guadaña con el martillo, como siguen sentándose a la sombra de un árbol, he disfrutado de volver a mis raíces, y de poder ver que hay jóvenes que desean que la tradición no se pierda con ellos.

Mi homenaje a todos los que han sudado el campo de cualquier tierra, todos los pastores, payeses, labriegos, segadores que un día levantaron el polvo de nuestros campos, y estas imágenes para que perduren en nuestro recuerdo.







Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey


lunes, 6 de septiembre de 2010

Cita con los sentimientos, de Anif Larom

Uno de los placeres más grandes que me ofrece la vida es poder formar parte de momentos como el que viviré el miércoles por la noche en Granada, ya que tendré el placer de presentar el primer libro de poemas de una magnifica escritora, libro del cual tuve el honor de escribir el prólogo.


Esta obra, poesía nacida del alma envuelta en sentimiento y bañada de luz de la Alhambra es una autentica joya, “Cita con los sentimientos” es poesía llena de vida y rebozada con la vida misma, cuando leí los primeros versos supe que estaba leyendo algo muy grande, estoy convencido de que el tiempo me dará la razón.

La poetisa, Anif Larom, juega con las palabras al igual que juega con los colores en sus cuadros, las moldea, hace que sobresalgan y deja que ellas mismas compongan, en este post solo quiero agradecerle la confianza depositada en mi persona, mostraros la portada del libro, portada que refleja uno de sus cuadros, invitaros a todos a la presentación que tendrá lugar en el museo Casa de los Tiros (Granada) el miércoles 8 de septiembre a las 7 horas de la tarde y al día siguiente, el jueves, en Alcaudete.

Os dejo también un extracto del prólogo que la editorial (ediciones carena) eligió como contra solapa del libro.



“Cuán equivocado está quién espere que Anif Larom acuda a esta primera cita con la poesía vestida y maquillada para causar una buena impresión. Anif se presenta en esencia pura, real, verdadera, desde el interior, mostrando, sobre todo, su alma. Deja de lado desde el primer poema la cortesía, olvida el qué dirán, y es ella misma. Rompe prácticamente todos los esquemas de un primer poemario, no da concesiones a versos de románticos besos envueltos en seda y rociados con esencias de perfume dulzón; no da lugar a juegos de palabras buscando el verso correcto y la rima fácil. Es el reflejo de lo que desea decir, en voz alta, sin compasión hacia sí misma ni hacia el lector. Sus palabras vencen el mutismo del miedo. Nacen, crecen, y muchas veces, hasta con rabia, se enriquecen.”



Miguel Adrover

sábado, 4 de septiembre de 2010

Viaje interior 7 (Los maestros)

Deseo fervientemente que no estés leyendo esta serie de entradas con el objetivo de que alguien te marque el camino de tu viaje interior, me encantará saber que ya no crees en gurús, que ya no crees en líderes, que crees ya en ti mismo, que crees en ti misma.

La senda abierta por otros existe, esta delimitada, puedes seguirla, claro que si, pero ten cuidado cuando esa senda abierta eclipsa la que tu estás abriendo, (aunque sea la misma).

Concédete el placer de descubrir por ti mismo cada recoveco de este viaje, de este camino, probablemente sea el más importante que realices a lo largo de tu vida, quizá te lleve toda la vida realizarlo, pero será en el que más universos descubras, universos interiores que te permitirán abrir los ojos al exterior, alimentando tus ansias de conocimiento desde una diferente manera de existir.

Quizá tu mayor logro sea llegar a no saber, o quizá comprender la alquimia, o probablemente nada de ello, pero si serás capaz de sentirte a ti mismo desde una manera nueva de ver lo que te rodea, desde dentro hacia fuera, no estarás condicionado ni coaccionado por las imágenes que otros hayan compuesto para si mismos.

Probablemente la primera impresión al leer los párrafos anteriores sea pensar en la dificultad que comporta ello, nadie dijo que fuera fácil, pero evitando los gurús, los lideres podemos centrarnos en los maestros, en esos que realmente importan a lo largo de nuestro viaje interior, esos de los que podemos entresacar enseñanzas hoy y que quizá nos sirvan mañana, esos que se cruzan por un instante en nuestros caminos y aunque sea cruzando una mirada vemos en ellos esa luz que nosotros buscamos en nuestro camino.

Todos recordamos a profesores que en nuestra enseñanza académica se nos atragantaban se nos hacían pesados, no había manera de interpretar sus explicaciones, es más, no las entendíamos y para poder llegar al concepto que nos iban explicando debíamos hacer equilibrios entre los libros de texto y las enciclopedias o buscar a alguien que nos lo explicara de nuevo, eran profesores, empeñados en que aprobáramos el curso, en enseñarnos a examinarnos, apoyados sobre textos que otros habían escrito, simplemente profesores, no maestros.

Otros de los que se cruzaron en nuestros caminos intentaban educar nuestros modales, nuestras posturas, nuestros hábitos, muchas veces eran cercanos, afables, con mayor o menor fortuna intentaban modelarnos, eran educadores, no maestros.

En contrapartida, en nuestro camino nos cruzamos muchas veces con maestros, personas que sin formación académica, o sí, ejercen un maestrazgo casi siempre de forma inconsciente, un maestrazgo sencillo, de forma directa. Quizá no les reconoceremos, pero percibiremos el aprendizaje escondido en una cita, en una risa, percibiremos su contacto directo con la realidad y la tierra. Percibimos su manera de vivir, no importa religión, ni edad, ni cultura, ni nacionalidad, nada de ello está ligado con lo que podamos aprender de ellos.

Alguna vez desearemos quedarnos un tiempo a su lado, escuchando, otras pasaremos de puntillas para no molestar su silencio, en otras reiremos, bailaremos y brindaremos con ellos, aprenderemos de ellos todo, todo menos como realizar nuestro viaje interior, y que ellos únicamente pondrán a nuestro alcance las herramientas necesarias para que lo realicemos nosotros mismos.

Expresiones tan sencillas como que lo más importante en una vida es nacer, o que nuestro destino es simplemente morir pero que entre y entre hay toda una vida que podemos aprovechar, creo que es una de las enseñanzas que más recuerdo de uno de estos maestros que un día se cruzaron en mi camino.

PD: Gracias a todos los que habéis seguido esta serie del viaje interior, voy a seguir trabajando en ello ya que estos sencillos post que he ido subiendo forman parte de un proyecto mucho más amplio que espero pronto vea la luz y poder comunicároslo.



Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Viaje interior 6 (La muralla)

Desde que tomamos consciencia de que el mundo, la sociedad, nuestro alrededor más próximo, no siempre van a la misma velocidad o en el mismo sentido que nosotros mismos, intentamos proteger nuestro interior construyendo una muralla imaginaria que es nuestro seguro y defensa, es ese rincón donde nos sentimos a salvo, ese espacio donde podemos refugiarnos cuando nos asustamos, esa área en la que podemos ser nosotros mismos. Al mismo tiempo se va convirtiendo en una fortaleza de la que cada vez es más difícil salir sin que sintamos el agobio de ser cuestionados, sabemos que muchas veces debemos disfrazarnos para caminar sin llamar la atención.

Los ladrillos con los que hemos construido la muralla los hemos ido recogiendo de manos ajenas que “siempre por nuestro beneficio” nos han ido dando consejos, “eso no lo digas allá, en ese lugar compórtate así, esta manera de pensar te traerá problemas, ya estás otra vez con tus locuras, demuestra que eres un hombre, compórtate como una mujer” miles de consejos con los que nosotros mismo vamos construyendo nuestra muralla tras la cual nos refugiamos a menudo.

Pero que ocurre el día en que dejamos de cuestionarnos tantas cosas, el día que queremos dejar atrás esa muralla, el día en que me propongo no sentirme discriminado por ser yo mismo, que ocurre ese día, Ese día debemos enfrentarnos a la seguridad de que abandonando nuestra muralla defensiva nos volveremos permeables a todo lo que suceda en el exterior, y el primer paso será abrir los candados que nosotros mismos hayamos instalado y vencer el miedo que nos provocó que un día fuéramos almacenando ladrillos para refugiarnos tras ellos.

Ese día deberemos plantearnos seriamente si lo que deseamos es acaparar o crecer, si nuestro objetivo es acaparar, dinero, conocimientos, bienes, no es necesario salir de esa muralla, quizá debamos plantearnos reforzarla, blindarla mejor, encerrar nuestro yo interior en su parcela y dejarlo allí, mientras mi mente y mi yo material pueden seguir en una sociedad de consumo que venera a los triunfadores.

Si en cambio deseamos crecer abriremos las puertas de par en par, derribaremos muros, será un renacer en nosotros mismos, nos decidiremos a caminar, a recorrer nuevos caminos y experiencias, dejaremos que nuestro yo interior fluya y se equipare con nuestra mente, empezaremos a sentirnos uno con el universo.

Derrumbar esa muralla no será fácil, nos traerá consigo el tener que enfrentarnos a antiguas preguntas, a mirar de frente a antiguos y nuevos temores, a recomponer esquemas, pero también nos servirá a tener que encontrar soluciones, a orientar nuestra vida, a sentir nuestra personalidad conectándonos con nuestra búsqueda, y a desprendernos de esa sensación de sentirnos controlados por tener que refugiarnos tras esa muralla que habíamos ido construyendo.

Solo entonces, cuando la hayas derribado completamente, te darás cuenta de que más que un refugio era un límite y que una muralla siempre divide, que lo que realmente es una muralla es una separación, una estructura mental que propiciaba el conflicto entre el interior y el exterior, que no te dejaba la oportunidad de contemplarte como parte de un todo. Y solo entonces serás capaz, al no haber limitación, al no haber separación de sentirte como una parte de ese todo.



Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey

domingo, 29 de agosto de 2010

Viaje interior 5 (La coherencia)

Muchas veces, mientras recorremos el viaje interior de cada uno, nuestros actos de hoy se pueden encontrar en confrontación con los del ayer, nos sumergimos en tal vorágine de pensamientos, de ideas, de sensaciones, que nos parece que nuestra vida es un número de circo que se desarrolla a una velocidad increíble, nos sentimos trapecistas y demasiadas veces dudamos si tenemos red que nos proteja en caso de caernos, entonces surgen los temores, y esos incrementan todavía más nuestras dudas.

Es entonces cuando quizá conviene examinar nuestra manera de vivir y sentir, sobretodo, si en ella existe la coherencia.
Si buscamos en el diccionario la palabra coherencia nos la definirá como;
1. f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras.
2. f. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. (Lo hago por coherencia con mis principios)

En el viaje de cada uno, en nuestra vida, la coherencia siempre será muy importante a la hora de no entrar en contradicciones entre nuestro yo interior y nuestra mente pensante, quizá esa coherencia es nuestra mejor ayuda para entender que cada uno de los cambios que se van sucediendo en nosotros mismos, son cambios en pos de una evolución que vamos aceptando cuando la comprendemos y a la que llegamos con mayor o menor rapidez en nuestra vida, (cada caminante tiene su paso).

Y lo más importante, esa coherencia nos hará aceptar con plenitud que somos entes cambiantes, que no seguimos una línea recta y preestablecida, sino que podemos cambiar, que podemos virar de manera de ver y pensar, y que ello no es malo cuando estamos siendo fieles a nuestra manera de sentir y de pensar.

¿Quién me obliga a no cambiar de pensamiento?, la única respuesta que debemos aceptar y que debemos considerar como valida es; Nadie. Quizá hoy me atraiga más una religión que otra, quizá me incline a seguir una corriente filosófica en vez de la que estaba siguiendo, o sencillamente, antes me gustaba más la playa y ahora adoro la montaña. Pero lo que es importante es que sea coherente en cada momento con mi manera de vivir, mi manera de respetar, mi manera de sentir lo que estoy haciendo.

Esa coherencia en mi manera de sentir y vivir no tiene nada que ver con que sea contradictorio con mi forma de actuar o pensar anterior, que varíe mi rumbo, que mis actuaciones de hoy en algún momento sean contradictorias con las que pude hacer en el pasado. Probablemente mi viaje interior, así como voy abriendo puertas, así como se van derribando muros, ese camino que descubro cada día propicie que vaya cambiando en mis actuaciones.

Si nos anclamos en lo que un día creímos como un ideal, en lo conocido, o simplemente en lo aceptado, quizá un día tengamos que respondernos a una pregunta crucial, ¿Porqué no fuimos realmente nosotros mismos? Si no hay respuestas, esa pregunta dolerá, y dolerá mucho.

Seamos conscientes de que podemos cambiar, y después del cambio, un día quizá nos preguntemos porque anteriormente no tomamos esa u otra decisión, si ese día llega, entonces sencillamente y con coherencia debemos poder respondernos que en ese momento sentíamos lo que estábamos viviendo, actuábamos de acuerdo a nuestros ideales, creíamos en lo que estábamos haciendo, y lo considerábamos lo correcto y adecuado.

Tenemos que ser conscientes en nuestro interior del engaño al que nos sometemos nosotros mismos cada vez que actuamos de manera diferente a la que sentimos para lograr que alguien apruebe nuestras actuaciones, cuando lo hacemos para satisfacer a otros renunciando a nuestra manera de ser, cuando nuestra actuación provoca una ruptura entre lo que pensamos y lo que sentimos, o entre lo que sentimos y lo que hacemos.

Si conseguimos esa coherencia en nuestro interior independientemente de nuestras actuaciones exteriores, si en nuestra manera de vivir y sentir seguimos esa línea de coherencia, nos posibilitará a que nuestra línea de pensamiento pueda ser evolutiva, cambiante, abierta, exploradora, insaciable. Y ello nos supondrá que entre nuestro interior y nuestro yo pensante no se produzcan fisuras que nos hagan sentir esas rupturas de personalidad que muchas veces vienen dadas por una manera de actuar incongruente con uno mismo, provocada por el servilismo hacia la manera de actuar, de vivir, de sentir, de otros o de la sociedad.



Texto y fotos; Miguel Adrover Caldentey